¿Es posible una acción política partiendo de la teoría del valor-trabajo?

Con la expresión acción política me refiero a la posibilidad de hacer germinar en la población una crítica a la sociedad del trabajo y de las mercancías capaz de derivar en formas de organización y participación política antagónicas (movimientos sociales, grupos de acción directa, etc.). Descarto entre las formas de organización política la de los partidos, aun bajo la falsa dicotomía que se establece ahora entre “viejos” y “nuevos”, pues en ambos la jerarquización y la aspiración a la gobernabilidad de lo dado imposibilitan una crítica radical desde su seno.

La cuestión es por tanto saber si estamos preparados para superar el fetichismo de la mercancía y subvertir la idea de trabajo como eje organizativo de la sociedad, del tiempo y de la vida.

17245162492_e95128842c_z

En Baltimore, Maryland, EEUU

Son tres las preguntas que resumen esta incertidumbre:

– ¿Las condiciones actuales de crisis del capitalismo facilitan la difusión y el desarrollo de las ideas de la teoría del valor-trabajo?

– ¿Cómo superar la psicologización que implica la teoría del fetichismo de las mercancías?

– ¿Somos capaces de imaginar otras formas de relación social, de diseñar aunque sea mentalmente sociedades post-capitalistas sin la dominación del trabajo abstracto y de las mercancías?

Con respecto a la primera pregunta creo que la crisis del capitalismo no ha traído consigo condiciones más apropiadas para la difusión y asimilación de la crítica radical que supone la teoría del valor-trabajo. Como hemos visto en los textos de diversos autores, la reacción más generalizada a la crisis del capital (o a su agonía en forma de turbo capitalismo) ha sido la de apelar al keynesianismo. Se ha optado por rescatar el papel del Estado como regulador económico y social, como si este no fuera un elemento más del capitalismo en su forma actual, u obviando que es uno de los instrumentos o subterfugios más empleados por los neoliberales. Y resulta cada vez más evidente que el capitalismo de Estado es otra de las múltiples caras de la sociedad de las mercancías.

La crisis del capital tampoco ha generado las condiciones necesarias para una “suspensión del juicio” con respecto al concepto de trabajo. La precarización de las condiciones de trabajo y la precarización del tiempo de vida (tiempo de vida que destinamos a comprar mercancías o a optimizarnos como otra mercancía más) parecen más bien suponer un acicate en la carrera frenética hacia mejores posiciones en el mundo del capital. Somos precarios en el trabajo, por lo que seguro que tarde o temprano nuestra situación puede o debe mejorar (como una especie de promesa religiosa).

Por otro lado, los desempleados, los incapacitados, los marginados (drogodependientes, presos, enfermos mentales), no se encuentran en situación de realizar una crítica del trabajo, por ser constantemente desplazados a la condición de cuasi-sujetos (en tanto que no se pueden relacionar con mercancías o como mercancías, no tienen cabida en nuestra sociedad, les falta algo).

Así pues, el hechizo persiste, y unos y otros aspiran solo a subir un escalón más en la sociedad de las mercancías: los desempleados a tener un trabajo, por precario que sea, para poder sobrevivir; los asalariados a mejorar sus condiciones laborales, su capacidad adquisitiva y tal vez llegar a formar parte alguna vez del grupo de los deseados “emprendedores”. A esto se le añade el brebaje del endeudamiento y ya se tienen listos todos los componentes para la inacción política.

0_a9cug22q

Dar el salto

¿Esperamos entonces a una transformación que parta del individuo?

Lo que me lleva a la segunda pregunta que planteé: cómo superar la psicologización que supone la teoría del fetichismo de las mercancías. Si bien la sociedad de las mercancías está basada en un tipo peculiar de relaciones sociales (las relaciones de los productores asumen la forma de una relación social entre los productos del trabajo), no es menos cierto que también responde a un modo subjetivo, cultural o aprehendido, de concebir la realidad. Esto es, mi mirada, aunque sea crítica, proviene de un sujeto que nace y crece en la sociedad de las mercancías. ¿Qué opción tengo entonces para reaccionar contra esta forma de sociedad? ¿Convertirme en un flaneur en la ciudad o en el campo aislarme como un ermitaño? ¿Cómo no sospechar de mí siempre, dado que soy un producto de la sociedad capitalista?

De esta sospecha se desprende que la labor de imaginar una sociedad post-mercancías no pasa de ser “política-ficción”. Consuela saber que el capitalismo no es una forma inmanente o ahistórica, pero concebir salidas colectivas a la sociedad de las mercancías se hace difícil. ¿Hay que comenzar por una huida individual o grupal hacia delante o hacia un lado? ¿Aprovechar los acontecimientos para desatar en cadena otros tantos que pongan en peligro o cuestionen la sociedad de las mercancías (acontecimientos en el sentido de Badiou o Lazzarato)? ¿Es posible encontrar formas de acción política que no acaben subsumidas o desactivadas por la maquinaria capitalista?

Al menos la crítica radical que representa la teoría del valor-trabajo no puede ser fagocitada por el sistema capitalista, por lo que su desarrollo teórico junto a la incorporación de los nuevos antagonismos, resulta indispensable para pasar de la política-ficción a una política-acción contra el trabajo y la valorización del valor.

Cristina Ventura

Anuncios

SEXTA Y ÚLTIMA SESIÓN SEMINARIO TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO 2015-16

Siempre elijo el lado equivocado del capitalismo

Siempre elijo el lado equivocado del capitalismo

Os esperamos para la próxima sesión, la Sexta y última, que será el jueves día 9 de Junio, de 5 a 19:30 de la tarde, con un descanso intermedio, en la Librería Enclave de la calle Relatores, 26.  con una nueva temática, La descomposición de la esfera de la política y Conclusiones del seminario – Políticas ficticias en la época del “capital ficticio”.

Fundamentalmente, trabajaremos sobre dos textos de Robert Kurz, “El fin de la política. Tesis sobre la crisis del sistema de regulación de la forma de la mercancía“, de 1994, y “Antieconomía y antipolítica. Sobre la reformulación de la emancipación social después del fin del «marxismo»“, de 1997. Ambos son textos muy valiosos para pensar la política en relación a la sociedad del valor.

Como ya os hemos indicado en otras ocasiones, los textos, con ocasión de este Seminario, han sido reunidos en dos libros que ponemos a disposición de los asistentes al Seminario o de personas interesadas en los temas que tratamos, y que podrán encontrar en la misma librería donde lo celebramos. En esta ocasión trabajaremos sobre todo con textos de Robert Kurz, como acabamos de indicar, cuya lectura os recomendamos con mucho interés.

2015-16 6ª SESIÓN SEMINARIO TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO: 2015-16: La descomposición de la esfera de la política y Conclusiones del seminario Políticas ficticias en la época del “capital ficticio”

 

MANIFIESTO CONTRA EL TRABAJO (XVII) y ÚLTIMO, 1999

Lo sabes, ¿no?

Lo sabes, ¿no?

18. La lucha contra el trabajo es antipolítica

«Nuestra vida es el asesinato por el trabajo. Hace 60 años que colgamos de la cuerda y pataleamos, pero nos vamos a soltar.»

Georg Büchner, La muerte de Danton, 1835

La superación del trabajo es cualquier cosa menos una utopía nebulosa. La sociedad mundial no puede continuar en su forma actual otros 50 ó 100 años. Que los adversarios del trabajo se tengan que enfrentar a un ídolo trabajo ya clínicamente muerto no hace necesariamente su tarea más fácil. Puesto que cuanto más se agrava la crisis de la sociedad del trabajo y todos los intentos de poner remedio acaban fracasando, más crece el abismo entre el aislamiento de las mónadas sociales desvalidas y las exigencias de un movimiento de apropiación de la totalidad de la sociedad. El salvajismo creciente de las relaciones sociales en muchas partes del mundo muestra que la antigua conciencia del trabajo y la competencia prosigue a niveles cada vez más ínfimos. La «descivilización» a trompicones, a pesar de todos los impulsos de un malestar en el capitalismo, parece ser la forma más natural de transcurrir la crisis.

«(…) cuanto más se agrava la crisis de la sociedad del trabajo y todos los intentos de poner remedio acaban fracasando, más crece el abismo entre el aislamiento de las mónadas sociales desvalidas y las exigencias de un movimiento de apropiación de la totalidad de la sociedad»

Justamente con unas perspectivas tan negativas, sería fatal posponer la crítica del trabajo como programa integral para el conjunto de la sociedad y limitarse a levantar una economía precaria de supervivencia sobre las ruinas de la sociedad del trabajo. La crítica del trabajo sólo tiene una oportunidad si se enfrenta a la corriente dessocializante, en vez de dejarse arrastrar por ella. Pero los estándares civilizatorios ya no se pueden defender con la política democrática, sino sólo contra ella.

«(…) los estándares civilizatorios ya no se pueden defender con la política democrática, sino sólo contra ella […] Es imposible rebelarse contra la enajenación de las propias potencias sociales sin enfrentarse al Estado.»

El que aspire a la apropiación y transformación emancipadora del contexto social entero, difícilmente podrá ignorar la instancia que ha organizado hasta ahora sus condiciones básicas. Es imposible rebelarse contra la enajenación de las propias potencias sociales sin enfrentarse al Estado. Puesto que el Estado no sólo administra más o menos la mitad de la riqueza social, sino que también asegura la subordinación forzosa de todos los potenciales sociales bajo el mandamiento de la explotación. Tan claro es que los adversarios del trabajo no pueden ignorar el Estado y la política, como lo es que con ellos no hay ningún Estado ni política que hacer.

Si el final de trabajo es el final de la política, entonces un movimiento político por la abolición del trabajo sería una contradicción en sí mismo. Los adversarios del trabajo le dirigen reclamaciones al Estado, pero no constituyen un partido político ni lo van a constituir. La meta de la política sólo puede ser conquistar el aparato de Estado para continuar con la sociedad del trabajo. Los adversarios del trabajo, en consecuencia, no quieren ocupar los centros de mando del poder, sino dejarlos fuera de servicio. Su lucha no es política, sino antipolítica.

“Si el final de trabajo es el final de la política, entonces un movimiento político por la abolición del trabajo sería una contradicción en sí mismo. Los adversarios del trabajo le dirigen reclamaciones al Estado, pero no constituyen un partido político ni lo van a constituir. […] Su lucha no es política, sino antipolítica.”

El Estado y la política de la Modernidad se encuentran inseparablemente entrelazados en el sistema coercitivo del trabajo, y es por eso que tienen que desaparecer los dos junto a éste. Las habladurías acerca de un renacimiento de la política son sólo el intento de reconducir la crítica del terror económico a una actuación que se pueda relacionar positivamente con el Estado. Pero autoorganización y autodeterminación son justamente lo contrario de Estado y política. La conquista de espacios socioeconómicos y culturales libres no se consumará tomando rodeos, sendas oficiales o desvíos políticos, sino mediante la constitución de una contrasociedad.

Libertad no significa ni dejarse machacar por el mercado ni administrar por el Estado, sino organizar según criterios propios las relaciones sociales sin intromisiones de aparatos enajenados. En ese sentido, los adversarios del trabajo lo que se proponen es encontrar nuevas formas de movilización social y de conquistar cabezas de puente para la reproducción de la vida más allá del trabajo. Lo que hay que hacer es combinar las formas de práctica contrasocial con el rechazo ofensivo del trabajo.

Por mucho que los poderes dominantes nos tachen de locos, porque nos arriesgamos a romper con su sistema irracional de imposiciones, nosotros no tenemos nada más que perder que la perspectiva de la catástrofe hacia la que nos conducen. ¡Tenemos un mundo más allá del trabajo que ganar!

“(…) autoorganización y autodeterminación son justamente lo contrario de Estado y política. La conquista de espacios socioeconómicos y culturales libres no se consumará tomando rodeos, sendas oficiales o desvíos políticos, sino mediante la constitución de una contrasociedad.”

¡Proletarios de todo el mundo, dejadlo ya!

Recordatorio sesión próximo Jueves 24 de Mayo Seminario 2014-15

La astucia de la razón produce trabajo

La astucia de la razón produce trabajo

La décima y última sesión del Seminario Teoría Crítica del Valor-Trabajo II tendrá lugar este jueves próximo 28 de Mayo de 2015, de 17:00 a 20:00 con un descanso intermedio, en El Ateneo Cooperativo Nosaltres, de la calle Esperanza, 5, 28012, Madrid.

Para trabajar colectivamente este tema, como hemos hecho a lo largo de las distintas sesiones, proponemos la lectura de los siguientes textos, que podéis enlazar directamente desde esta entrada: un amplio artículo de Robert Kurz, La ascensión del dinero a los cielos; unos extractos del importante libro de Jürgen Habermas, Problemas de legitimación del capitalismo tardío; y para finalizar, un capítulo, Los límites del marxismo tradicional y el giro pesimista de la Teoría Crítica, de Moishe Postone, de su imprescindible obra Tiempo, trabajo y dominación social.

Con esta última sesión de este curso 2014-15, que tratará sobre las relaciones entre el capital y el Estado, tanto en algunos aspectos de la reflexión teórica como en sus manifestaciones actuales bajo el dictado de la crisis, cerramos el Seminario de Teoría Crítica del Valor-Trabajo II que hemos llevado a cabo desde Octubre del pasado año, en la librería Enclave, de la calle Relatores, y que en esta ocasión trasladamos al Ateneo Corporativo Nosaltres, al que agradecemos su acogida.

DÉCIMA SESIÓN SEMINARIO TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO 2014-15

¿Qué quiere decir "irreversible" en la forma social capitalista actual?

¿Qué quiere decir “irreversible” en la forma social capitalista actual?

Os invitamos a la décima sesión del Seminario Teoría Crítica del Valor-Trabajo II, que tendrá lugar el jueves 28 de Mayo de 2015, de 17:00 a 20:00 con un descanso intermedio, en El Ateneo Cooperativo Nosaltres, de la calle Esperanza, 5, 28012, Madrid.

Con esta última sesión de este curso 2014-15, que tratará sobre las relaciones entre el capital y el Estado, tanto en algunos aspectos de la reflexión teórica como en sus manifestaciones actuales bajo el dictado de la crisis, cerramos el Seminario de Teoría Crítica del Valor-Trabajo que hemos llevado a cabo desde Octubre del pasado año, en la librería Enclave, de la calle Relatores, y que en esta ocasión trasladamos al Ateneo Corporativo Nosaltres, al que agradecemos su acogida.

Para trabajar colectivamente este tema, como hemos hecho a lo largo de las distintas sesiones, proponemos la lectura de los siguientes textos, que podéis enlazar directamente desde esta entrada: un amplio artículo de Robert Kurz, La ascensión del dinero a los cielos; unos extractos del importante libro de Jürgen Habermas, Problemas de legitimación del capitalismo tardío; y para finalizar, un capítulo, Los límites del marxismo tradicional y el giro pesimista de la Teoría Crítica, de Moishe Postone, de su imprescindible obra Tiempo, trabajo y dominación social.