¿Es posible una acción política partiendo de la teoría del valor-trabajo?

Con la expresión acción política me refiero a la posibilidad de hacer germinar en la población una crítica a la sociedad del trabajo y de las mercancías capaz de derivar en formas de organización y participación política antagónicas (movimientos sociales, grupos de acción directa, etc.). Descarto entre las formas de organización política la de los partidos, aun bajo la falsa dicotomía que se establece ahora entre “viejos” y “nuevos”, pues en ambos la jerarquización y la aspiración a la gobernabilidad de lo dado imposibilitan una crítica radical desde su seno.

La cuestión es por tanto saber si estamos preparados para superar el fetichismo de la mercancía y subvertir la idea de trabajo como eje organizativo de la sociedad, del tiempo y de la vida.

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En Baltimore, Maryland, EEUU

Son tres las preguntas que resumen esta incertidumbre:

– ¿Las condiciones actuales de crisis del capitalismo facilitan la difusión y el desarrollo de las ideas de la teoría del valor-trabajo?

– ¿Cómo superar la psicologización que implica la teoría del fetichismo de las mercancías?

– ¿Somos capaces de imaginar otras formas de relación social, de diseñar aunque sea mentalmente sociedades post-capitalistas sin la dominación del trabajo abstracto y de las mercancías?

Con respecto a la primera pregunta creo que la crisis del capitalismo no ha traído consigo condiciones más apropiadas para la difusión y asimilación de la crítica radical que supone la teoría del valor-trabajo. Como hemos visto en los textos de diversos autores, la reacción más generalizada a la crisis del capital (o a su agonía en forma de turbo capitalismo) ha sido la de apelar al keynesianismo. Se ha optado por rescatar el papel del Estado como regulador económico y social, como si este no fuera un elemento más del capitalismo en su forma actual, u obviando que es uno de los instrumentos o subterfugios más empleados por los neoliberales. Y resulta cada vez más evidente que el capitalismo de Estado es otra de las múltiples caras de la sociedad de las mercancías.

La crisis del capital tampoco ha generado las condiciones necesarias para una “suspensión del juicio” con respecto al concepto de trabajo. La precarización de las condiciones de trabajo y la precarización del tiempo de vida (tiempo de vida que destinamos a comprar mercancías o a optimizarnos como otra mercancía más) parecen más bien suponer un acicate en la carrera frenética hacia mejores posiciones en el mundo del capital. Somos precarios en el trabajo, por lo que seguro que tarde o temprano nuestra situación puede o debe mejorar (como una especie de promesa religiosa).

Por otro lado, los desempleados, los incapacitados, los marginados (drogodependientes, presos, enfermos mentales), no se encuentran en situación de realizar una crítica del trabajo, por ser constantemente desplazados a la condición de cuasi-sujetos (en tanto que no se pueden relacionar con mercancías o como mercancías, no tienen cabida en nuestra sociedad, les falta algo).

Así pues, el hechizo persiste, y unos y otros aspiran solo a subir un escalón más en la sociedad de las mercancías: los desempleados a tener un trabajo, por precario que sea, para poder sobrevivir; los asalariados a mejorar sus condiciones laborales, su capacidad adquisitiva y tal vez llegar a formar parte alguna vez del grupo de los deseados “emprendedores”. A esto se le añade el brebaje del endeudamiento y ya se tienen listos todos los componentes para la inacción política.

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Dar el salto

¿Esperamos entonces a una transformación que parta del individuo?

Lo que me lleva a la segunda pregunta que planteé: cómo superar la psicologización que supone la teoría del fetichismo de las mercancías. Si bien la sociedad de las mercancías está basada en un tipo peculiar de relaciones sociales (las relaciones de los productores asumen la forma de una relación social entre los productos del trabajo), no es menos cierto que también responde a un modo subjetivo, cultural o aprehendido, de concebir la realidad. Esto es, mi mirada, aunque sea crítica, proviene de un sujeto que nace y crece en la sociedad de las mercancías. ¿Qué opción tengo entonces para reaccionar contra esta forma de sociedad? ¿Convertirme en un flaneur en la ciudad o en el campo aislarme como un ermitaño? ¿Cómo no sospechar de mí siempre, dado que soy un producto de la sociedad capitalista?

De esta sospecha se desprende que la labor de imaginar una sociedad post-mercancías no pasa de ser “política-ficción”. Consuela saber que el capitalismo no es una forma inmanente o ahistórica, pero concebir salidas colectivas a la sociedad de las mercancías se hace difícil. ¿Hay que comenzar por una huida individual o grupal hacia delante o hacia un lado? ¿Aprovechar los acontecimientos para desatar en cadena otros tantos que pongan en peligro o cuestionen la sociedad de las mercancías (acontecimientos en el sentido de Badiou o Lazzarato)? ¿Es posible encontrar formas de acción política que no acaben subsumidas o desactivadas por la maquinaria capitalista?

Al menos la crítica radical que representa la teoría del valor-trabajo no puede ser fagocitada por el sistema capitalista, por lo que su desarrollo teórico junto a la incorporación de los nuevos antagonismos, resulta indispensable para pasar de la política-ficción a una política-acción contra el trabajo y la valorización del valor.

Cristina Ventura

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De la Teoría crítica frankfurtiana a la Teoría Crítica del Valor-Trabajo

SESIÓN EN FUNDACION INVESTIGACIONES MARXISTAS

Santiago Mercado, a la izquierda en la imagen, y Mario Domínguez, a la derecha

SESIÓN EN FUNDACION INVESTIGACIONES MARXISTAS [12052016]

Nuestra intervención va a partir de la utilización de un conjunto de conceptos de El Capital, las “categorías básicas” (mercancía, trabajo, valor, dinero) según una serie amplia de autores, cuyo uso procede de un intento de superar o enfrentar, por una parte, el estado de postración de la teoría marxista clásica, y, por otra, las insuficiencias de una comprensión tradicional del pensamiento marxista, presente en tantos movimientos autodenominados socialistas o incluso en las políticas de los llamados “países del socialismo real”. En esta ocasión deseamos exclusivamente ofrecer una breve introducción al pensamiento y conocimiento de lo que denominamos Teoría Crítica del Valor-Trabajo, que, como su nombre indica, no pretende ser sino una variante o continuación de lo que Marx denomina Crítica de la Economía Política, con la que subtitula su obra principal, el Capital. Sigue leyendo

2015-16 SEMINARIO 3ª SESIÓN: La dinámica del tiempo y del valor bajo el capitalismo ¿Podemos concebir el tiempo sin relacionarlo con el trabajo? El mundo es demasiado rico para el capitalismo

Os anunciamos la celebración de esta tercera sesión, que será el jueves día 5 de Mayo, de 5 a 19:30 de la tarde, con un descanso intermedio, en la Librería Enclave de la calle Relatores, 26. En este caso, sobre la temática expuesta en el título, “La dinámica del tiempo y del valor bajo el capitalismo ¿Podemos concebir el tiempo sin relacionarlo con el trabajo? El mundo es demasiado rico para el capitalismo“

No tengo tiempo para nada

2015-16 SEMINARIO 3ª SESIÓN: La dinámica del tiempo y del valor bajo el capitalismo ¿Podemos concebir el tiempo sin relacionarlo con el trabajo? El mundo es demasiado rico para el capitalismo

MANIFIESTO CONTRA EL TRABAJO (XVII) y ÚLTIMO, 1999

Lo sabes, ¿no?

Lo sabes, ¿no?

18. La lucha contra el trabajo es antipolítica

«Nuestra vida es el asesinato por el trabajo. Hace 60 años que colgamos de la cuerda y pataleamos, pero nos vamos a soltar.»

Georg Büchner, La muerte de Danton, 1835

La superación del trabajo es cualquier cosa menos una utopía nebulosa. La sociedad mundial no puede continuar en su forma actual otros 50 ó 100 años. Que los adversarios del trabajo se tengan que enfrentar a un ídolo trabajo ya clínicamente muerto no hace necesariamente su tarea más fácil. Puesto que cuanto más se agrava la crisis de la sociedad del trabajo y todos los intentos de poner remedio acaban fracasando, más crece el abismo entre el aislamiento de las mónadas sociales desvalidas y las exigencias de un movimiento de apropiación de la totalidad de la sociedad. El salvajismo creciente de las relaciones sociales en muchas partes del mundo muestra que la antigua conciencia del trabajo y la competencia prosigue a niveles cada vez más ínfimos. La «descivilización» a trompicones, a pesar de todos los impulsos de un malestar en el capitalismo, parece ser la forma más natural de transcurrir la crisis.

«(…) cuanto más se agrava la crisis de la sociedad del trabajo y todos los intentos de poner remedio acaban fracasando, más crece el abismo entre el aislamiento de las mónadas sociales desvalidas y las exigencias de un movimiento de apropiación de la totalidad de la sociedad»

Justamente con unas perspectivas tan negativas, sería fatal posponer la crítica del trabajo como programa integral para el conjunto de la sociedad y limitarse a levantar una economía precaria de supervivencia sobre las ruinas de la sociedad del trabajo. La crítica del trabajo sólo tiene una oportunidad si se enfrenta a la corriente dessocializante, en vez de dejarse arrastrar por ella. Pero los estándares civilizatorios ya no se pueden defender con la política democrática, sino sólo contra ella.

«(…) los estándares civilizatorios ya no se pueden defender con la política democrática, sino sólo contra ella […] Es imposible rebelarse contra la enajenación de las propias potencias sociales sin enfrentarse al Estado.»

El que aspire a la apropiación y transformación emancipadora del contexto social entero, difícilmente podrá ignorar la instancia que ha organizado hasta ahora sus condiciones básicas. Es imposible rebelarse contra la enajenación de las propias potencias sociales sin enfrentarse al Estado. Puesto que el Estado no sólo administra más o menos la mitad de la riqueza social, sino que también asegura la subordinación forzosa de todos los potenciales sociales bajo el mandamiento de la explotación. Tan claro es que los adversarios del trabajo no pueden ignorar el Estado y la política, como lo es que con ellos no hay ningún Estado ni política que hacer.

Si el final de trabajo es el final de la política, entonces un movimiento político por la abolición del trabajo sería una contradicción en sí mismo. Los adversarios del trabajo le dirigen reclamaciones al Estado, pero no constituyen un partido político ni lo van a constituir. La meta de la política sólo puede ser conquistar el aparato de Estado para continuar con la sociedad del trabajo. Los adversarios del trabajo, en consecuencia, no quieren ocupar los centros de mando del poder, sino dejarlos fuera de servicio. Su lucha no es política, sino antipolítica.

“Si el final de trabajo es el final de la política, entonces un movimiento político por la abolición del trabajo sería una contradicción en sí mismo. Los adversarios del trabajo le dirigen reclamaciones al Estado, pero no constituyen un partido político ni lo van a constituir. […] Su lucha no es política, sino antipolítica.”

El Estado y la política de la Modernidad se encuentran inseparablemente entrelazados en el sistema coercitivo del trabajo, y es por eso que tienen que desaparecer los dos junto a éste. Las habladurías acerca de un renacimiento de la política son sólo el intento de reconducir la crítica del terror económico a una actuación que se pueda relacionar positivamente con el Estado. Pero autoorganización y autodeterminación son justamente lo contrario de Estado y política. La conquista de espacios socioeconómicos y culturales libres no se consumará tomando rodeos, sendas oficiales o desvíos políticos, sino mediante la constitución de una contrasociedad.

Libertad no significa ni dejarse machacar por el mercado ni administrar por el Estado, sino organizar según criterios propios las relaciones sociales sin intromisiones de aparatos enajenados. En ese sentido, los adversarios del trabajo lo que se proponen es encontrar nuevas formas de movilización social y de conquistar cabezas de puente para la reproducción de la vida más allá del trabajo. Lo que hay que hacer es combinar las formas de práctica contrasocial con el rechazo ofensivo del trabajo.

Por mucho que los poderes dominantes nos tachen de locos, porque nos arriesgamos a romper con su sistema irracional de imposiciones, nosotros no tenemos nada más que perder que la perspectiva de la catástrofe hacia la que nos conducen. ¡Tenemos un mundo más allá del trabajo que ganar!

“(…) autoorganización y autodeterminación son justamente lo contrario de Estado y política. La conquista de espacios socioeconómicos y culturales libres no se consumará tomando rodeos, sendas oficiales o desvíos políticos, sino mediante la constitución de una contrasociedad.”

¡Proletarios de todo el mundo, dejadlo ya!

¿Asia es el último refugio del fordismo?

Podemos tener pobres en cualquier parte del mundo

En Bangladesh, 223000 personas trabajan indirectamente para Inditex. Es el mismo país donde hace sólo unos días fallecieron más de 100 trabajadores en el incendio de dos fábricas textiles. Esa tragedia ha vuelto a poner de relieve la falta de seguridad laboral en el segundo productor mundial de prendas textiles por detrás de China.

Inditex no desvela qué empresas trabajan para ella ni en Bangladesh ni en ningún otro país. No publica ni el nombre de sus proveedores, ni cuáles son las condiciones de sus trabajadores subcontratados. Pero basta un dato para comprobar la relevancia que Bangladesh tiene en su modelo de abastecimiento. La plantilla en nómina de la multinacional gallega era de 109000 empleados al cierre de 2011, prácticamente la mitad de personas que trabajan para ella en el país asiático. En Bangladesh, el salario medio de un trabajador textil es de 31 euros al mes, según han destacado los sindicatos locales tras el incendio del pasado sábado.

Para la empresa española dueña de Zara, Bershka o Massimo Dutti, su presencia en Asia es esencial, como lo es para el resto de multinacionales textiles como H&M, GAP o C&A. Todas aprovechan los bajos costes de producción en China, India, Pakistán o Camboya para poder mantener su competitividad y sus precios de venta lo más reducidos posibles, más aún en tiempos de crisis de consumo.

El 44,7% de los proveedores de Inditex son asiáticos. La empresa fundada por Amancio Ortega tiene en ese continente 625 de sus 1398 proveedores. Esas sociedades deben cumplir un requisito: elaborar para ella más de 20000 prendas anuales. En total, la cadena de suministro abarca más de 40 países. Se trata de proveedores a gran escala que, según señala la compañía, deben cumplir el código de conducta y los estándares de producción fijados desde la sede de Arteixo (A Coruña).

En su memoria anual, la matriz de Zara engloba sus proveedores por áreas geográficas (Asia, Unión Europea, Europa no comunitaria, América y África) y sólo detalla el número de trabajadores subcontratados en siete países: Bangladesh, China, India, Turquía, Marruecos, Brasil e India. En ellos trabaja a través de una figura denominada clúster. Se trata de un modelo de asociación integrado por proveedores, patronales y sindicatos con el objetivo de producir bajo estándares de producción “sostenibles” y cumpliendo “derechos laborales fundamentales”. Según un portavoz de la compañía, “el conjunto de los clústers representa casi el 90% de la producción total de Inditex”.

Gracias a estas asociaciones conocemos que en Bangladesh contaba a 31 de enero de 2012 (fecha en la que cierra su ejercicio) con 150 fabricantes, en China alcanzaba los 761, pero con menos trabajadores subcontratados, 166000. En India, los fabricantes que trabajan para la empresa española tienen 51600 empleados, cifra que se reduce a los 48000 tanto en Marruecos como en Turquía, a algo más de 15000 en Portugal y a cerca de 10000 en Brasil.

Menos fabricantes en la Unión Europea

Mientras Inditex trabaja cada vez más con empresas asiáticas reduce progresivamente el número de fabricantes dentro de la Unión Europea. En 2009, trabajaban para ella 512 proveedores que deben cumplir los estándares de fabricación comunitarios. A finales de 2011 esa cifra se redujo hasta las 457 sociedades. No señala cuántos de ellos eran españoles. Mientras, en Europa del Este (fuera de la UE e incluida Turquía) trabajaba con 130 proveedores.

Si no podemos alcanzar el cielo descenderemos al infierno

Si no podemos alcanzar el cielo, descenderemos al infierno

En cuanto a África y América su volumen de producción es menos relevante. En el continente africano cuenta con 122 proveedores, mientras que en toda América trabaja con 64 empresas. La compañía presidida por Pablo Isla justifica esta distribución por la necesidad de abastecerse en “áreas de proximidad a las sedes de sus cadenas, donde se encuentran los equipos de diseño y logística, lo que permite una rápida y flexible repuesta al mercado”.

Críticas por su falta de transparencia

Estos datos son insuficientes para las ONG que persiguen la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores textiles. “Falta transparencia, es una vieja demanda en el caso de Inditex, que no hace público el listado de proveedores, como sí hacen otras empresas textiles”, asegura Eva Kreisler, coordinadora estatal de la Campaña Ropa Limpia, coordinada por la ONG Setem, una de las organizaciones más críticas con el modelo de producción de Inditex.

El gigante español afirma que todas las empresas que trabajan para ella deben cumplir un código de conducta que la compañía supervisa a través de auditorías. “Aplicamos un política de tolerancia cero con determinadas prácticas, como puede ser el trabajo de menores, el trabajo forzado o el incumplimiento de políticas salariales adecuadas”, afirma Inditex. El año pasado realizó 2739 auditorías que, según la empresa, ponen de manifiesto que casi el 90% de sus proveedores cumplen su código de conducta o incumplen algún aspecto del mismo considerado “no relevante”.

Sin embargo, para Eva Kreisler, las medidas correctivas hacia los proveedores se producen casi siempre a posteriori. Por ejemplo, el año pasado, el Ministerio de Trabajo de Brasil denunció las condiciones laborales de una de las empresas subcontratadas por Inditex, donde detectó “deficiencias en las instalaciones que suponían un riesgo de salud y seguridad en el trabajo e irregularidades en el registro laboral de sus empleados”, según asume la propia compañía. El proveedor aseguró entonces que Inditex era ajeno a las irregularidades en la subcontratación. La dueña de Zara cerró el asunto a través de un acuerdo con el Gobierno brasileño para financiar a ONG locales que amplíe la supervisión de las fábricas subcontratadas en ese país.

También hay pasos en la buena dirección. En mayo de este año, Inditex llegó a un acuerdo con la Federación Internacional de Trabajadores del Sector Textil (ahora rebautizada como IndustriALL) con el objetivo de reforzar el control de su cadena de producción y reconocer la libertad sindical de sus proveedores directos y subcontratados.

Los incendios de Bangladesh han vuelto a poner sobre la mesa el trabajo aún pendiente. En ese país, las mejoras pasan por un proyecto de reforma estructural de la industrial textil para mejorar las condiciones laborales de forma consensuada entre fabricantes y multinacionales. El proyecto, impulsado por laCampaña Ropa Limpia, cuenta con el respaldo de los sindicatos pero requiere el apoyo de, al menos, cuatro de las grandes empresas textiles que producen en el país.

Por el momento, sólo lo han respaldado la alemana Tchivo y la estadounidense PVH, matriz de Calvin Klein y Tommy Hilfiger. Inditex no valora esta propuesta. Asegura que ya trabaja con asociaciones locales que tratan de mejorar los derechos de los trabajadores y que, por ejemplo, el año pasado visitó y formó a 116 fabricantes locales. También el año pasado finalizó el pago de indemnizaciones por el accidente ocurrido en 2005 en una fábrica bangladesí llamada Spectrum Garments, cuyo derrumbe provocó más de 60 muertos y que, entre otras compañías, fabricaba para Inditex.

Fuente: eldiario. es (http://www.eldiario.es/economia/Asia-gran-fabrica-Inditex_0_73843124.html)

DÉCIMA SESIÓN SEMINARIO TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO 2014-15

¿Qué quiere decir "irreversible" en la forma social capitalista actual?

¿Qué quiere decir “irreversible” en la forma social capitalista actual?

Os invitamos a la décima sesión del Seminario Teoría Crítica del Valor-Trabajo II, que tendrá lugar el jueves 28 de Mayo de 2015, de 17:00 a 20:00 con un descanso intermedio, en El Ateneo Cooperativo Nosaltres, de la calle Esperanza, 5, 28012, Madrid.

Con esta última sesión de este curso 2014-15, que tratará sobre las relaciones entre el capital y el Estado, tanto en algunos aspectos de la reflexión teórica como en sus manifestaciones actuales bajo el dictado de la crisis, cerramos el Seminario de Teoría Crítica del Valor-Trabajo que hemos llevado a cabo desde Octubre del pasado año, en la librería Enclave, de la calle Relatores, y que en esta ocasión trasladamos al Ateneo Corporativo Nosaltres, al que agradecemos su acogida.

Para trabajar colectivamente este tema, como hemos hecho a lo largo de las distintas sesiones, proponemos la lectura de los siguientes textos, que podéis enlazar directamente desde esta entrada: un amplio artículo de Robert Kurz, La ascensión del dinero a los cielos; unos extractos del importante libro de Jürgen Habermas, Problemas de legitimación del capitalismo tardío; y para finalizar, un capítulo, Los límites del marxismo tradicional y el giro pesimista de la Teoría Crítica, de Moishe Postone, de su imprescindible obra Tiempo, trabajo y dominación social.

Robots en la cadena de montaje del iPhone 6

¿Quién quiere proteger a las mujeres?

El capital ha utilizado siempre a las mujeres y a los niños para sus trabajos más miserables

A Foxconn le gustan los robots. Parece que al principal socio de Apple le atrae la idea de añadir equipos robóticos a las cadenas de montaje para ayudar a sus operarios humanos a ensamblar sus productos. Incluso van más allá: quieren tener ya los robots operativos para el próximo iPhone 6.

En estos términos se expresó Terry Gou, presidente y CEO de Foxconn, durante la última asamblea de accionistas. Los “Foxbots“, nombre con el que Terry se refirió a los robots, estarían funcionales en las etapas de pruebas y sueña con desplegarlos, al menos, en una de las principales fábricas de la compañía en breve.

Robots en la línea de montaje

Las fábricas de Foxconn que ensamblan los productos de Apple tendrían prioridad, y a la anterior noticia de los 100000 empleados que andan buscando se suman los últimos rumores que apuntan a ampliar el equipo con 10000 robots. En principio, se utilizarían para reemplazar al personal humano a la hora de ensamblar el iPhone 6.

El medio taiwanés IT Home afirma que el coste de cada uno de estos robots estaría entre los 20000 y 25000 dólares, con lo cual, aunque el desembolso pueda parecer importante, hay que tener en cuenta que finalmente reducirían mucho dinero en personal pues la plantilla actual de Foxconn está compuesta por más de 1’2 millones de empleados en sus diferentes fábricas de China.

Según publica la agencia de noticias Xinhua, el presidente y fundador de la compañía taiwanesa Foxconn, Terry Guo, anunció la introducción de 300000 robots en sus cadenas de montaje y aseguró que no llevará a cabo despidos masivos en China en 2012.

Guo señaló que los robots se usarán para labores de rutina y de mayor riesgo con el fin de aumentar la productividad, lo que “no afectará a la plantilla actual”.

Toda la mano de obra que pueda conseguirse para fabricar los millones de iPhone 6 que se prevé se venderán es poca. Tiempo al tiempo.

Foxconn anunció en julio que en los próximos tres años implantaría un millón de robots en sus factorías de China, donde trabajan 1,2 millones de empleados, tras una ola de suicidios de trabajadores de la compañía por las duras condiciones que soportan sus empleados.

La mayor parte de los suicidas se tiraron desde un edificio

Los trabajadores amenazaron con suicidarse

Más de una veintena de suicidios

Un régimen de trabajo despiadado y unos dormitorios hediondos con alambradas en las ventanas son lo que se ha encontrado un periodista del Shanghai Evening Post que se ha infiltrado en una factoría de la empresa Foxconn para denunciar las condiciones laborales del fabricante del iPhone 5 en China.

Su trabajo desvela que persisten abusos similares a los que denunció el pasado enero The New York Times. El reportaje del diario estadounidense motivó que Foxconn se comprometiera con Apple a mejorar las condiciones de trabajo en sus factorías chinas. A pesar de este acuerdo, otro operario se suicidó este miércoles, el mismo día en que la marca de la manzana presentó su nuevo teléfono móvil.

El periodista chino permaneció en la planta de la ciudad de Tai Yuan durante 10 días, siete de formación y tres de trabajo efectivo. “La primera noche en el dormitorio de Foxconn fue una pesadilla. Toda la estancia olía a basura y cuando abrí mi taquilla salieron de allí un montón de cucarachas. Además, las sábanas estaban sucias y llenas de ceniza”, relata.

El tema de los suicidios apareció en una charla en el sexto día de preparación. “Los responsables de personal no evitaron el asunto, pero tampoco querían hablar mucho de ello. Alguien comentó que las difíciles condiciones de vida en la factoría provocarían más suicidios. Entonces me vinieron a la cabeza las alambradas que hay en todas las ventanas del dormitorio”, recuerda el reportero.

“Honrados de fabricar el iPhone 5”

Al día siguiente, el periodista vio la sala de fiestas del complejo industrial, donde los trabajadores pueden ir a bailar. Allí el animador suele gritar: “Cada día estamos estresados y no se nos permite chillar en la planta de producción. Aquí podéis chillar tan alto como queráis para liberar el estrés”.

Y al octavo día, el estreno en la cadena de montaje. “El supervisor nos enseñó una pieza del iPhone 5 y nos dijo: ‘Esta es la placa trasera del nuevo iPhone 5, un modelo que ni siquiera se ha presentado. Deberíais sentiros honrados de fabricarlo”.

“Por mis cálculos, tenía que marcar [con un rotulador] cinco carcasas del iPhone cada minuto, como mínimo. En 10 horas, tenía que tener listas 3.000 placas traseras. Esto es terrorífico”, explica el periodista, que añade que el ritmo de trabajo le produjo “un terrible dolor de cuello y una sobrecarga muscular en el brazo”. No le fue mejor a un compañero suyo que, agotado, paró a descansar un momento. “El supervisor le castigó a un rincón durante 10 minutos como si fuera un colegio”.

“Trabajé hasta las siete de la mañana. Se nos pidió que nos reuniéramos otra vez al acabar nuestra jornada. El supervisor gritó con fuerza delante de nosotros: ‘¿Quién quiere parar más pronto, a las cinco? ¡Estamos aquí para ganar dinero! ¡Trabajemos más duro!’. Entonces me pregunté quién quiere trabajar dos horas extras por solo 27 yuanes (tres euros)”, concluye el reportero.

Foxconn, el mayor fabricante de componentes electrónicos del mundo, está en el punto de mira por las múltiples denuncias que pesan sobre la firma por violación de los derechos de los trabajadores.

Desde el 2010, más de una veintena de sus empleados en China (en sus plantas trabajan más de 800.000 personas) se han quitado la vida, según informa Efe. El último caso se produjo este miércoles, cuando un joven de 22 años llamado Yang murió al lanzarse desde su apartamento cercano al complejo de la factoría de Guanlan, en la ciudad de Shenzhen (suroeste de China).

Este suceso es el segundo suicidio que se registra después de que el pasado marzo Foxconn firmara un acuerdo con Apple para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. En base a éste, el fabricante se comprometió a reducir el horario laboral, mejorar los protocolos de seguridad y conceder otros beneficios sociales a los montadores de iPhones e iPads.

Antes de alcanzar el acuerdo con Apple, más de un centenar de operarios de la compañía amenazaron el pasado enero con suicidarse en masa saltando de un tejado de la fábrica en protesta por sus condiciones de trabajo.

http://es.wikipedia.org/wiki/Suicidios_en_Foxconn