QUINTA SESIÓN SEMINARIO TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO 2015-16

Os anunciamos la celebración de esta quinta y penúltima sesión, que será el jueves día 2 de Junio, de 5 a 19:30 de la tarde, con un descanso intermedio, en la Librería Enclave de la calle Relatores, 26. En este caso, sobre la temática expuesta en el título, Construcción de la subjetividad y la escisión por sexo del valor ¿Es posible un nuevo sujeto histórico?

¿Es posible un nuevo sujeto diferente a nosotrxs?

¿Es posible un nuevo sujeto diferente a nosotrxs?

Con textos de Roswitha Scholz y Robert Kurz.

2015-16 5ª SESIÓN SEMINARIO TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO: 2015-16: Construcción de la subjetividad y la escisión por sexo del valor ¿Es posible un nuevo sujeto histórico?

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De la Teoría crítica frankfurtiana a la Teoría Crítica del Valor-Trabajo

SESIÓN EN FUNDACION INVESTIGACIONES MARXISTAS

Santiago Mercado, a la izquierda en la imagen, y Mario Domínguez, a la derecha

SESIÓN EN FUNDACION INVESTIGACIONES MARXISTAS [12052016]

Nuestra intervención va a partir de la utilización de un conjunto de conceptos de El Capital, las “categorías básicas” (mercancía, trabajo, valor, dinero) según una serie amplia de autores, cuyo uso procede de un intento de superar o enfrentar, por una parte, el estado de postración de la teoría marxista clásica, y, por otra, las insuficiencias de una comprensión tradicional del pensamiento marxista, presente en tantos movimientos autodenominados socialistas o incluso en las políticas de los llamados “países del socialismo real”. En esta ocasión deseamos exclusivamente ofrecer una breve introducción al pensamiento y conocimiento de lo que denominamos Teoría Crítica del Valor-Trabajo, que, como su nombre indica, no pretende ser sino una variante o continuación de lo que Marx denomina Crítica de la Economía Política, con la que subtitula su obra principal, el Capital. Sigue leyendo

2015-16 SEMINARIO (PROGRAMA SEMINARIO 2015-16)

La descomposición del capitalismo y de su esfera política

[A partir de obras de los grupos Krisis y Exit! y otros]

Seminario de Teoría crítica del Valor-Trabajo 2015-2016

 

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Seguro que sin capitalismo encontramos algo en lo que emplear nuestro tiempo

  • Relatores: Santiago Mercado y Mario Domínguez
  • Estructurado en seis sesiones en día jueves.
  • Duración del 31 de marzo al 9 de junio. Sesiones de 17:00 a 19:30.
  • Una aportación voluntaria de 5€ por cada sesión para contribuir a los costes de la librería
  • Materiales de trabajo
  • Lugar de celebración: Librería Enclave de Libros, c/ Relatores, 16, 28012, Madrid, Tf.: 913694649

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MANIFIESTO CONTRA EL TRABAJO (XVII) y ÚLTIMO, 1999

Lo sabes, ¿no?

Lo sabes, ¿no?

18. La lucha contra el trabajo es antipolítica

«Nuestra vida es el asesinato por el trabajo. Hace 60 años que colgamos de la cuerda y pataleamos, pero nos vamos a soltar.»

Georg Büchner, La muerte de Danton, 1835

La superación del trabajo es cualquier cosa menos una utopía nebulosa. La sociedad mundial no puede continuar en su forma actual otros 50 ó 100 años. Que los adversarios del trabajo se tengan que enfrentar a un ídolo trabajo ya clínicamente muerto no hace necesariamente su tarea más fácil. Puesto que cuanto más se agrava la crisis de la sociedad del trabajo y todos los intentos de poner remedio acaban fracasando, más crece el abismo entre el aislamiento de las mónadas sociales desvalidas y las exigencias de un movimiento de apropiación de la totalidad de la sociedad. El salvajismo creciente de las relaciones sociales en muchas partes del mundo muestra que la antigua conciencia del trabajo y la competencia prosigue a niveles cada vez más ínfimos. La «descivilización» a trompicones, a pesar de todos los impulsos de un malestar en el capitalismo, parece ser la forma más natural de transcurrir la crisis.

«(…) cuanto más se agrava la crisis de la sociedad del trabajo y todos los intentos de poner remedio acaban fracasando, más crece el abismo entre el aislamiento de las mónadas sociales desvalidas y las exigencias de un movimiento de apropiación de la totalidad de la sociedad»

Justamente con unas perspectivas tan negativas, sería fatal posponer la crítica del trabajo como programa integral para el conjunto de la sociedad y limitarse a levantar una economía precaria de supervivencia sobre las ruinas de la sociedad del trabajo. La crítica del trabajo sólo tiene una oportunidad si se enfrenta a la corriente dessocializante, en vez de dejarse arrastrar por ella. Pero los estándares civilizatorios ya no se pueden defender con la política democrática, sino sólo contra ella.

«(…) los estándares civilizatorios ya no se pueden defender con la política democrática, sino sólo contra ella […] Es imposible rebelarse contra la enajenación de las propias potencias sociales sin enfrentarse al Estado.»

El que aspire a la apropiación y transformación emancipadora del contexto social entero, difícilmente podrá ignorar la instancia que ha organizado hasta ahora sus condiciones básicas. Es imposible rebelarse contra la enajenación de las propias potencias sociales sin enfrentarse al Estado. Puesto que el Estado no sólo administra más o menos la mitad de la riqueza social, sino que también asegura la subordinación forzosa de todos los potenciales sociales bajo el mandamiento de la explotación. Tan claro es que los adversarios del trabajo no pueden ignorar el Estado y la política, como lo es que con ellos no hay ningún Estado ni política que hacer.

Si el final de trabajo es el final de la política, entonces un movimiento político por la abolición del trabajo sería una contradicción en sí mismo. Los adversarios del trabajo le dirigen reclamaciones al Estado, pero no constituyen un partido político ni lo van a constituir. La meta de la política sólo puede ser conquistar el aparato de Estado para continuar con la sociedad del trabajo. Los adversarios del trabajo, en consecuencia, no quieren ocupar los centros de mando del poder, sino dejarlos fuera de servicio. Su lucha no es política, sino antipolítica.

“Si el final de trabajo es el final de la política, entonces un movimiento político por la abolición del trabajo sería una contradicción en sí mismo. Los adversarios del trabajo le dirigen reclamaciones al Estado, pero no constituyen un partido político ni lo van a constituir. […] Su lucha no es política, sino antipolítica.”

El Estado y la política de la Modernidad se encuentran inseparablemente entrelazados en el sistema coercitivo del trabajo, y es por eso que tienen que desaparecer los dos junto a éste. Las habladurías acerca de un renacimiento de la política son sólo el intento de reconducir la crítica del terror económico a una actuación que se pueda relacionar positivamente con el Estado. Pero autoorganización y autodeterminación son justamente lo contrario de Estado y política. La conquista de espacios socioeconómicos y culturales libres no se consumará tomando rodeos, sendas oficiales o desvíos políticos, sino mediante la constitución de una contrasociedad.

Libertad no significa ni dejarse machacar por el mercado ni administrar por el Estado, sino organizar según criterios propios las relaciones sociales sin intromisiones de aparatos enajenados. En ese sentido, los adversarios del trabajo lo que se proponen es encontrar nuevas formas de movilización social y de conquistar cabezas de puente para la reproducción de la vida más allá del trabajo. Lo que hay que hacer es combinar las formas de práctica contrasocial con el rechazo ofensivo del trabajo.

Por mucho que los poderes dominantes nos tachen de locos, porque nos arriesgamos a romper con su sistema irracional de imposiciones, nosotros no tenemos nada más que perder que la perspectiva de la catástrofe hacia la que nos conducen. ¡Tenemos un mundo más allá del trabajo que ganar!

“(…) autoorganización y autodeterminación son justamente lo contrario de Estado y política. La conquista de espacios socioeconómicos y culturales libres no se consumará tomando rodeos, sendas oficiales o desvíos políticos, sino mediante la constitución de una contrasociedad.”

¡Proletarios de todo el mundo, dejadlo ya!

Warren Buffett: La desigualdad social es una “consecuencia inevitable” del capitalismo

El trabajo os hará libres

El trabajo os hará libres

La gente tiene que dejar de culpar a los ricos por la desigualdad de ingresos en Estados Unidos, afirmó el tercer hombre más rico del mundo, el multimillonario Warren Buffett.

En un artículo publicado en ‘The Wall Street Journal’, Buffett, cuya fortuna se estima en más de 71.000 millones de dólares según la revista ‘Forbes’, asegura que “los pobres no son pobres porque los ricos son ricos”.

Citando el éxito de Henry Ford y de Steve Jobs como ejemplo de la innovación, el multimillonario estadounidense señala que los ricos no son indignos y que “la mayoría de ellos ha contribuido con innovaciones brillantes o experiencia administrativa” a la economía de EEUU.

Asimismo, Buffett afirma que el fenómeno de la desigualdad no puede ser resuelto con aumentos del salario mínimo o a través de métodos como la mejora de la calidad de educación.

Explicando los procesos socioeconómicos, Buffett escribió que la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor y es una “consecuencia inevitable” de la economía basada en el mercado.

No hay conspiración detrás de este hecho deprimente: los pobres no son pobres porque los ricos son ricos”, opina y enfatiza que los ricos se lo merecen.

Fuente: LibreRed (http://www.librered.net/?p=38822)

¿Asia es el último refugio del fordismo?

Podemos tener pobres en cualquier parte del mundo

En Bangladesh, 223000 personas trabajan indirectamente para Inditex. Es el mismo país donde hace sólo unos días fallecieron más de 100 trabajadores en el incendio de dos fábricas textiles. Esa tragedia ha vuelto a poner de relieve la falta de seguridad laboral en el segundo productor mundial de prendas textiles por detrás de China.

Inditex no desvela qué empresas trabajan para ella ni en Bangladesh ni en ningún otro país. No publica ni el nombre de sus proveedores, ni cuáles son las condiciones de sus trabajadores subcontratados. Pero basta un dato para comprobar la relevancia que Bangladesh tiene en su modelo de abastecimiento. La plantilla en nómina de la multinacional gallega era de 109000 empleados al cierre de 2011, prácticamente la mitad de personas que trabajan para ella en el país asiático. En Bangladesh, el salario medio de un trabajador textil es de 31 euros al mes, según han destacado los sindicatos locales tras el incendio del pasado sábado.

Para la empresa española dueña de Zara, Bershka o Massimo Dutti, su presencia en Asia es esencial, como lo es para el resto de multinacionales textiles como H&M, GAP o C&A. Todas aprovechan los bajos costes de producción en China, India, Pakistán o Camboya para poder mantener su competitividad y sus precios de venta lo más reducidos posibles, más aún en tiempos de crisis de consumo.

El 44,7% de los proveedores de Inditex son asiáticos. La empresa fundada por Amancio Ortega tiene en ese continente 625 de sus 1398 proveedores. Esas sociedades deben cumplir un requisito: elaborar para ella más de 20000 prendas anuales. En total, la cadena de suministro abarca más de 40 países. Se trata de proveedores a gran escala que, según señala la compañía, deben cumplir el código de conducta y los estándares de producción fijados desde la sede de Arteixo (A Coruña).

En su memoria anual, la matriz de Zara engloba sus proveedores por áreas geográficas (Asia, Unión Europea, Europa no comunitaria, América y África) y sólo detalla el número de trabajadores subcontratados en siete países: Bangladesh, China, India, Turquía, Marruecos, Brasil e India. En ellos trabaja a través de una figura denominada clúster. Se trata de un modelo de asociación integrado por proveedores, patronales y sindicatos con el objetivo de producir bajo estándares de producción “sostenibles” y cumpliendo “derechos laborales fundamentales”. Según un portavoz de la compañía, “el conjunto de los clústers representa casi el 90% de la producción total de Inditex”.

Gracias a estas asociaciones conocemos que en Bangladesh contaba a 31 de enero de 2012 (fecha en la que cierra su ejercicio) con 150 fabricantes, en China alcanzaba los 761, pero con menos trabajadores subcontratados, 166000. En India, los fabricantes que trabajan para la empresa española tienen 51600 empleados, cifra que se reduce a los 48000 tanto en Marruecos como en Turquía, a algo más de 15000 en Portugal y a cerca de 10000 en Brasil.

Menos fabricantes en la Unión Europea

Mientras Inditex trabaja cada vez más con empresas asiáticas reduce progresivamente el número de fabricantes dentro de la Unión Europea. En 2009, trabajaban para ella 512 proveedores que deben cumplir los estándares de fabricación comunitarios. A finales de 2011 esa cifra se redujo hasta las 457 sociedades. No señala cuántos de ellos eran españoles. Mientras, en Europa del Este (fuera de la UE e incluida Turquía) trabajaba con 130 proveedores.

Si no podemos alcanzar el cielo descenderemos al infierno

Si no podemos alcanzar el cielo, descenderemos al infierno

En cuanto a África y América su volumen de producción es menos relevante. En el continente africano cuenta con 122 proveedores, mientras que en toda América trabaja con 64 empresas. La compañía presidida por Pablo Isla justifica esta distribución por la necesidad de abastecerse en “áreas de proximidad a las sedes de sus cadenas, donde se encuentran los equipos de diseño y logística, lo que permite una rápida y flexible repuesta al mercado”.

Críticas por su falta de transparencia

Estos datos son insuficientes para las ONG que persiguen la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores textiles. “Falta transparencia, es una vieja demanda en el caso de Inditex, que no hace público el listado de proveedores, como sí hacen otras empresas textiles”, asegura Eva Kreisler, coordinadora estatal de la Campaña Ropa Limpia, coordinada por la ONG Setem, una de las organizaciones más críticas con el modelo de producción de Inditex.

El gigante español afirma que todas las empresas que trabajan para ella deben cumplir un código de conducta que la compañía supervisa a través de auditorías. “Aplicamos un política de tolerancia cero con determinadas prácticas, como puede ser el trabajo de menores, el trabajo forzado o el incumplimiento de políticas salariales adecuadas”, afirma Inditex. El año pasado realizó 2739 auditorías que, según la empresa, ponen de manifiesto que casi el 90% de sus proveedores cumplen su código de conducta o incumplen algún aspecto del mismo considerado “no relevante”.

Sin embargo, para Eva Kreisler, las medidas correctivas hacia los proveedores se producen casi siempre a posteriori. Por ejemplo, el año pasado, el Ministerio de Trabajo de Brasil denunció las condiciones laborales de una de las empresas subcontratadas por Inditex, donde detectó “deficiencias en las instalaciones que suponían un riesgo de salud y seguridad en el trabajo e irregularidades en el registro laboral de sus empleados”, según asume la propia compañía. El proveedor aseguró entonces que Inditex era ajeno a las irregularidades en la subcontratación. La dueña de Zara cerró el asunto a través de un acuerdo con el Gobierno brasileño para financiar a ONG locales que amplíe la supervisión de las fábricas subcontratadas en ese país.

También hay pasos en la buena dirección. En mayo de este año, Inditex llegó a un acuerdo con la Federación Internacional de Trabajadores del Sector Textil (ahora rebautizada como IndustriALL) con el objetivo de reforzar el control de su cadena de producción y reconocer la libertad sindical de sus proveedores directos y subcontratados.

Los incendios de Bangladesh han vuelto a poner sobre la mesa el trabajo aún pendiente. En ese país, las mejoras pasan por un proyecto de reforma estructural de la industrial textil para mejorar las condiciones laborales de forma consensuada entre fabricantes y multinacionales. El proyecto, impulsado por laCampaña Ropa Limpia, cuenta con el respaldo de los sindicatos pero requiere el apoyo de, al menos, cuatro de las grandes empresas textiles que producen en el país.

Por el momento, sólo lo han respaldado la alemana Tchivo y la estadounidense PVH, matriz de Calvin Klein y Tommy Hilfiger. Inditex no valora esta propuesta. Asegura que ya trabaja con asociaciones locales que tratan de mejorar los derechos de los trabajadores y que, por ejemplo, el año pasado visitó y formó a 116 fabricantes locales. También el año pasado finalizó el pago de indemnizaciones por el accidente ocurrido en 2005 en una fábrica bangladesí llamada Spectrum Garments, cuyo derrumbe provocó más de 60 muertos y que, entre otras compañías, fabricaba para Inditex.

Fuente: eldiario. es (http://www.eldiario.es/economia/Asia-gran-fabrica-Inditex_0_73843124.html)

WalMart: el negocio de la pobreza

Alimentándose de la pobreza

¿El capital no es un depredador de la pobreza?

En los almacenes, mientras descargaba camiones a las cuatro de la madrugada, podía leer los carteles de “perritos calientes gratis si conseguimos 15 días sin accidentes, pizza si son 30, el sorteo de una Xbox 360 si son 90 días, una tele de plasma si son 120 días”. A pesar de las estratagemas para evitar denuncias por accidente laboral, nunca vi que el contador de “días sin accidentes” pasara de 12.

Mis compañeras de trabajo, como la abuela que se abrió la cabeza al caerse de una estantería y sigue trabajando el turno de madrugada con 65 años, la licenciada con máster, pluriempleada para conseguir tres sueldos mínimos con los que pagar su préstamo universitario, también la cajera que era ingeniera ambiental en su país, el casi septuagenario que carga sacos de abono en furgonetas, o la veinteañera en bancarrota que apenas puede pagar las facturas y no tiene para comer, forman parte de los casi dos millones de personas que trabajan para Walmart en Norteamérica.

En los Estados Unidos, el 1% de la población activa, en su mayoría mujeres y minorías raciales, trabaja en este gigante de los grandes almacenes, y los associates (trabajadores, en la jerga interna de la empresa) venden alimentación, ropa, electrodomésticos, muebles, productos de jardinería, óptica, servicios de reparación de automóviles, peluquería, incluso armamento y munición.

Mientras la familia Walton, heredera del fundador de la empresa, acumula un patrimonio de casi 150000 millones de dólares, Walmart suele despertar reacciones clasistas en el imaginario norteamericano. El 18% de los food stamps (subsidios estadounidenses para alimentación) se gasta allí. La compañía es sinónimo de una pobreza ridícula, ya sea de sus trabajadores o sus clientes; no en vano una de las páginas web más populares en Estados Unidos es People Of Walmart, una recopilación de fotografías de clientes “pintorescos” objeto de burla a causa de su sobrepeso o su “falta de clase” al vestir.

La quimera del ‘asociado’

Desde el primer día en el que me convertí en un associate, recibí un continuo torrente de propaganda: se nos intenta convencer para cobrar parte del sueldo en acciones de la empresa, lo que reduce la ya ínfima nómina mientras engorda el valor bursátil de la compañía. Se habla de muchos posibles bonus en caso de cumplir objetivos de productividad inalcanzables en la práctica, pero que crean la ilusión de que el responsable de que su sueldo sea tan bajo es siempre del propio trabajador y no de la compañía.

A pesar de la diversidad de labores que puede realizar un associate, el periodo de formación, que dura casi una semana, apenas entrena para ninguna tarea específica. Unas animaciones de ordenador transmiten mensajes simples, fáciles de entender para aquellos cuyo inglés o sus habilidades lectoras no son fluidas. En el modelo que Walmart ha perfeccionado, en el que se contrata y se despide automáticamente según las ventas suban o bajen, no cabe ningún tipo de especialización del trabajo.

Estas animaciones de ‘formación’, por ejemplo, nos dicen que denunciar accidentes laborales supondría incómodos trámites que no convienen a nadie, y que será mejor para todos si volvemos al trabajo porque así nos seguirán pagando. Los trabajadores, una inmensa mayoría de ellos a tiempo parcial, somos a menudo chantajeados con la promesa de trabajar horas ‘extra’ no declaradas. Gracias a esta estratagema, muy pocos associates tienen los escasos derechos que otorga el estatus de trabajador a tiempo completo en las legislaciones de Estados Unidos o Canadá.

Terreno vedado a la lucha sindical

En Walmart no hay lugar para los sindicatos, y las leyes se lo permiten. La empresa, que gasta millones de dólares en donaciones políticas, mantiene buenas relaciones con cualquier tipo de gobierno; líderes como Barack Obama o Cristina Fernández de Kirchner han hecho declaraciones elogiando a la compañía. Las prácticas antisindicales han hecho que no haya trabajadores sindicados de Walmart en toda Norteamérica. Además, la comunicación interna de la compañía ha sofisticado los canales para la delación entre los propios empleados. El periodista Hamilton Nolan cita el caso de una trabajadora despedida cuando su jefe la oyó hablar de una reunión familiar; la palabra reunión es demasiado similar a union, sindicato en inglés.

Cuando los carniceros de un Walmart de Texas decidieron organizarse en un sindicato, la empresa decidió prescindir de todos sus charcuteros en todo el planeta, y pasar a vender únicamente carne empaquetada en bandejas. Cuando los trabajadores del hipermercado de Jonquiere, en Québec, se organizaron, Walmart no dudó en cerrar, despedir a todos los trabajadores y abandonar ese pueblo.

Documentales como The High Cost of Low Price muestran el efecto devastador sobre la economía de las zonas donde Walmart desembarca. Instalándose en las afueras de las ciudades, con costes laborales mínimos y con una política de precios diseñada para eliminar a su competencia, destruye muchos más puestos de trabajo que los muy precarios empleos que crea.

Walmart es la segunda empresa del mundo con más beneficios, sólo superada por Exxon Mobil, y, si se cumplen los pronósticos y Hillary Clinton llega a la Casa Blanca en 2016, la empresa habrá conseguido colocar en la presidencia de los Estados Unidos a una antigua lobbista y miembro de su Consejo de Administración; para entonces, miles de associates seguirán reponiendo los estantes de alimentación mientras no pueden permitirse tres comidas diarias, y para la familia Walton, la creación de pobreza seguirá siendo un excelente negocio.

por Alberto Maestre, que ha sido trabajador de WalMart.

I, too, am America

Todos somos de clase media

Todos somos de clase media

“Fast food, fast life, tiempo ajeno, no-vida (…) Fast food, fast life, no puede haber miedo a la muerte cuando todavía no se ha vivido”. Un océano y quince años les separan, pero los versos de la canción Coge el sentido, incluida en el tercer disco de Hechos contra el Decoro (Línea de fuga, publicado por Esan Ozenki en 2000), resuenan poderosamente en las imágenes de la exposición I, too, am America (Yo, también, soy América).

No es una muestra más de fotografía. Lo que ofrece son retratos de la vida diaria de trabajadoras y trabajadores de cadenas de comida rápida en Estados Unidos, la mayoría de origen latino o asiático. Tomadas con sus teléfonos móviles, estas imágenes manifiestan con crudeza y realismo lo que supone vivir la pesadilla americana para quienes habitan en la tierra de las oportunidades y la libertad.

“Cuanta más gente proteste para conseguir mejores sueldos y poder tener un sindicato, más cerca estaremos de lograrlo”Es decir, lo que la ensayista Barbara Ehrenreich experimentó en carne propia en 2002, cuando decidió conocer de primera mano lo que es vivir con las condiciones laborales de las clases pobres en su país, que recogería en Por cuatro duros.

Dobles jornadas de hasta quince horas diarias para poder alimentar a tres hijos, neveras vacías en un apartamento en el que se hacinan nueve personas en torno a una televisión  o tres generaciones compartiendo cama en una habitación son algunas de las estampas que se pueden ver en la exposición.

Organizada por el colectivo Stand Up KC en Kansas City, visible hasta el 31 de mayo en la galería Talk Shop, la muestra se inserta en el marco de Fight for 15$, un movimiento de protesta por todo el país que persigue elevar el salario que se cobra por hora en los restaurantes de comida rápida y también que sus trabajadores puedan afiliarse a un sindicato o formar uno.

Osmara es una de ellas. Lleva ocho meses trabajando en un establecimiento de comida rápida y tiene una hija de cuatro años. El 4 de diciembre de 2014 hizo huelga por primera vez en su vida. “Sabemos que para ganar necesitamos estar juntos blancos, negros y latinos. Cuanta más gente proteste para conseguir mejores sueldos y poder tener un sindicato, más cerca estaremos de lograrlo”, explica.

Desde marzo, los dieciséis trabajadores de estos establecimientos que participan en Stand Up KC han hecho fotos de su cotidianeidad, de su día a día, y también de algunas de las movilizaciones que están llevando a cabo. Con la ayuda del fotoperiodista Steve Hebert, que cubre las acciones de Fight for 15$, han dado forma a la exposición.      ​

Melinda es una madre soltera de tres hijos que ha trabajado en McDonalds durante diez años. Ha participado en dos huelgas y actos de desobediencia civil. “Cuando cobro la nómina, tengo que elegir si con ella voy a pagar el gas o la luz. Merecemos poder pagar las facturas con nuestro trabajo. La razón por la que pedimos cobrar 15 dólares por hora es tener un salario aceptable para vivir”, resume.

En abril, más de 60000 personas participaron en manifestaciones por todo EE UU para exigir una mejora salarial, en una de las protestas laborales más importantes en la historia del país. En el ámbito local, un concejal de Kansas City introdujo en marzo una ordenanza para que el salario mínimo se vaya incrementando progresivamente hasta alcanzar los 15 dólares por hora en 2020. Sin embargo, el alcalde ha anunciado que ese plan viola leyes estatales.

Terrance tiene 34 años, tres hijas con su prometida y lleva diez años trabajando en Burger King. Ha hecho huelga seis veces. “Tenemos una larga lucha por delante, pero es una lucha por nuestros hijos, comunidades y país. Cuando nos juntamos, nos organizamos y actuamos podemos dar la vuelta al tema de los salarios y la desigualdad racial”.

Recordatorio sesión próximo Jueves 14 de Mayo Seminario 2014-15

Siempre elijo el lado equivocado del capitalismo

Siempre elijo el lado equivocado del capitalismo

Os recordamos que la novena sesión del Seminario Teoría Crítica del Valor-Trabajo II  tendrá lugar el jueves 14 de Mayo de 2015, de 17:00 a 20:00 con un descanso intermedio, en la Librería Enclave, de la calle Relatores, 16, 28012, Madrid, teléfono 913 69 46 49. 

Los textos que os enlazamos, en esta ocasión, son cinco textos, de momento: un primer texto, breve, de Robert Kurz, El declive de la clase media. Santiago Salvador nos hablará de otro segundo texto, de Charles Tilly, de su obra Movimientos sociales 1768-2008, trata sobre Democratización y movimientos sociales. El tercer texto de Karl Heinz RothEn lugar de un resumen: represión capitalista y lucha obrera, expone la lucha obrera en los primeros años setenta. Un cuarto texto, significativo en este debate, de György Lukács, Consciencia de clase, capítulo de su importante obra Historia y conciencia de clase, de 1923; y finalmente Lurdes Martínez utilizará un último texto, del libro Chavs, La demonización de la clase obrera, de Owen Jones, con el que enriquecer estas diferentes perspectivas sobre este tema.

En la página de textos auxiliares de esta sesión novena, hemos incorporado un texto complementario de Robert Kurz, La persona flexible, epilogo al Manifiesto contra el trabajo, y que sirve de apropiado acompañamiento al texto aportado del mismo autor, El declive de la clase media.

Peones del campo, camareros y personal de limpieza, contratados por horas: ya hay menos paro

La barbarie delcapitalismo

La barbarie del capitalismo

Agencias.- Peones agrícolas, camareros y personal de limpieza: es el panorama del empleo en España. Según un estudio realizado por el Ministerio de Empleo, son estas profesiones las que más empleo han encontrado durante el primer trimestre del año.

En total, un tercio de todas las contrataciones fueron realizadas en sectores de baja cualificación. Quienes más problemas tienen para encontrar trabajo son los empleados con estudios medios y superiores, no ocurre lo mismo con los que tienen estudios de menor cualificación.

[…] los empleos son en su mayoría temporales y por periodos muy cortos de tiempo: el 40% de todos los contratos fue por horas

Así, de los 4.036.520 contratos entre 100 ocupaciones realizados entre enero y marzo de este año, quienes más facilidades tuvieron para encontrar un empleo fueron los peones del campo, con más de medio millón de contratos; camareros (446.828); y personal de la limpieza (265.229). Entre estos tres colectivos suman casi un tercio del total de la contratación en este periodo, con 1,2 de los empleos ocupados durante los tres primeros meses del año.

[…] un 24% de los empleos duraron una semana.

En el estudio realizado, se revelan también otras características del empleo en nuestro país. Además son las empresas pequeñas las que están tirando del motor del empleo: según el estudio, son las pymes más pequeñas las que más han aumentado sus plantillas durante los tres primeros meses del año, hasta marzo de 2015.

Además, los empleos son en su mayoría temporales y por periodos muy cortos de tiempo: el 40% de todos los contratos fue por horas, y sólo un 6,7% de los empleados en el país comenzaron con un contrato indefinido. Además, destaca otro dato: un 24% de los empleos duraron una semana.