SÉPTIMA SESIÓN SEMINARIO TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO 2014-15

El fin del trabajo en Baltimore

El fin del trabajo en Baltimore

MERCANCÍA VALOR  TRABAJO DINERO

EL FETICHISMO DE LA MERCANCÍA

Os invitamos a la séptima sesión del Seminario Teoría Crítica del Valor-Trabajo II, que tendrá lugar el jueves 26 de Marzo de 2015, de 17:00 a 20:00 con un descanso intermedio, en la Librería Enclave, de la calle Relatores, 16, 28012, Madrid, teléfono 913 69 46 49. 

Esta séptima sesión constituye, junto a las sesiones anteriores, el núcleo central de las sesiones categoriales del Seminario de este año, y que están entrelazadas entre sí como lo están en la vida concreta: el capitalismo o el capital, el valor y el trabajo abstracto, el dinero, la mercancía con su fetichismo y el fetichismo de las mercancías. Así que las lecturas que proponemos para esta sesión del bloque Capital y Trabajo o Trabajo y Capital, relativas todas ellas al Fetichismo de la mercancía, han sido y son válidas y valiosas también para todas las sesiones, de tal modo que os pedimos las leáis y las tengáis presentes y en el recuerdo al reflexionar o discutir sobre el valor, sobre el trabajo o sobre la condición misma del fetichismo de la mercancía y su secreto. Esto es, hemos acumulado textos para su pensamiento, para su confrontación, para su profundización.

Los textos que os enlazamos, aparte del texto de Marx sobre El fetichismo de la mercancía y su secreto del Capítulo Primero (“El fetichismo de la mercancía y su secreto“) del Tomo I del propio El Capital, de Karl Marx, que estará ahí para su uso en todo momento,  son un texto de Isaak Illich Rubin (Teoría marxista del fetichismo de la mercancía), Michael Heinrich (El fetichismo de las relaciones burguesas-pdf; El fetichismo de las relaciones burguesas-doc , cap. X de su libro Crítica de la economía política. Una introducción a El Capital de Marx), y dos breves textos de Anselm Jappe (Las sutilezas metafísicas de la mercancía, de su libro colectivo El absurdo mercado de los hombres sin cualidades; y De lo que es el fetichismo de la mercancía y sobre si podemos librarnos de él), prólogo al libro de Karl Marx, El fetichismo de la mercancía (y su secreto) en Pepitas de Calabaza, 2014.

RECORDATORIO SESIÓN PRÓXIMO MIÉRCOLES 11 EN LIBRERÍA ENCLAVE

TEORÍA DEL VALOR-TRABAJO

Os invitamos a la quinta sesión del Seminario Teoría Crítica del Valor-Trabajo II, que tendrá lugar el MIÉRCOLES 11 de Febrero de 2015, de 17:00 a 20:00 con un descanso intermedio, en la Librería Enclave, de la calle Relatores, 16, 28012, Madrid, teléfono 913 69 46 49. 

La crisis en las fábricas de Detroit

La crisis en las fábricas de Detroit

Los textos que os enlazamos, aparte del Capítulo Primero (“El proceso de producción del capital“) del Tomo I del propio El Capital, de Karl Marx, que estará ahí para su uso en todo momento,  son textos breves de Michael Heinrich (“Valor, trabajo y deseo“; y “La Crisis“), ambos de su libro Crítica de la economía política. Una introducción a El Capital de Marx, en abierta discusión con Norbert Trenkle (“¿Qué es el valor? ¿Qué significa la crisis?“; “Capitulación ante el capitalismo“), junto con dos excepcionales textos, el primero de Isaak Illic Rubin (14 páginas de su Ensayos sobre la teoría marxista del valor) y un segundo texto de Moishe Postone (“Especificidad histórica: valor y precio“), fragmento de 5 páginas del capítulo 4, Trabajo Abstracto, de su libro Tiempo, trabajo y dominación social.

Próximo miércoles día 4 de Febrero sesión sobre Teoría del Valor

El fin del trabajo en Detroit

El fin del trabajo en Detroit

CAPITAL TRABAJO VALOR MERCANCÍA

Os invitamos a la quinta sesión del Seminario Teoría Crítica del Valor-Trabajo II, que tendrá lugar el MIÉRCOLES 4 de Febrero de 2015, de 17:00 a 20:00 con un descanso intermedio, en la Librería Enclave, de la calle Relatores, 16, 28012, Madrid, teléfono 913 69 46 49. 

Los textos que, aparte del Capítulo Primero (“El proceso de producción del capital“) del Tomo I del propio El Capital, de Karl Marx, que estará ahí para su uso en todo momento, os enlazamos son textos breves de Michael Heinrich (“Valor, trabajo y deseo“; y “La Crisis“), ambos de su libro Crítica de la economía política. Una introducción a El Capital de Marx, en abierta discusión con Norbert Trenkle (“¿Qué es el valor? ¿Qué significa la crisis?“; “Capitulación ante el capitalismo“), junto con dos excepcionales textos, el primero de Isaak Illic Rubin (14 páginas de su Ensayos sobre la teoría marxista del valor) y un segundo texto de Moishe Postone (“Especificidad histórica: valor y precio“), fragmento de 5 páginas del capítulo 4, Trabajo Abstracto, de su libro Tiempo, trabajo y dominación social.

QUINTA SESIÓN SEMINARIO TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO 2014-15

El fin del trabajo en Detroit

El fin del trabajo en Detroit

CAPITAL TRABAJO VALOR MERCANCÍA

TEORÍA DEL VALOR-TRABAJO

Esta quinta sesión abre el núcleo central de las sesiones categoriales del Seminario de este año, y que están entrelazadas entre sí como lo están en la vida concreta: el valor, el trabajo abstracto y la mercancía con su fetichismo, el capitalismo. Así que las lecturas que proponemos para estas sesiones de apertura del bloque Capital y Trabajo o Trabajo y Capital, relativas todas ellas al valor, son válidas y valiosas también para las sesiones siguientes, de tal modo que os pedimos las leáis y las tengáis presentes y en el recuerdo al reflexionar o discutir sobre el trabajo o sobre la condición misma del fetichismo de la mercancía y su secreto. Esto es, acumularemos textos para su pensamiento, para su confrontación, para su profundización. Si bien no con un propósito erudito o puramente polemista, sino con la radical pretensión de sajar la oscuridad de la realidad que habitamos y encontrar la luz que nos permita ver más allá de la existencia del capital, de su mundo de la mercancía, del valor mediado por el trabajo bajo el capitalismo, o de este mismo trabajo que sólo nos hace desear el “tiempo libre”…

Los textos que, aparte del Capítulo Primero (“El proceso de producción del capital“) del Tomo I del propio El Capital, de Karl Marx, que estará ahí para su uso en todo momento, os enlazamos son textos breves de Michael Heinrich (“Valor, trabajo y deseo“; y “La Crisis“), ambos de su libro Crítica de la economía política. Una introducción a El Capital de Marx, en abierta discusión con Norbert Trenkle (“¿Qué es el valor? ¿Qué significa la crisis?“; “Capitulación ante el capitalismo“), junto con dos excepcionales textos, el primero de Isaak Illic Rubin (14 páginas de su Ensayos sobre la teoría marxista del valor) y un segundo texto de Moishe Postone (“Especificidad histórica: valor y precio“), fragmento de 5 páginas del capítulo 4, Trabajo Abstracto, de su libro Tiempo, trabajo y dominación social.

Os invitamos a la quinta sesión del Seminario Teoría Crítica del Valor-Trabajo II, que tendrá lugar el miércoles 4 de Febrero de 2015, de 17:00 a 20:00 con un descanso intermedio, en la Librería Enclave, de la calle Relatores, 16, 28012, Madrid, teléfono 913 69 46 49. 

NOCIONES NO TAN COMUNES

PRIMERA SESIÓN DEL SEMINARIO DE TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO

Nociones no tan comunes

empirestate-workers-resting

Los trabajadores de la viga

NOCIONES NO TAN COMÚNES. (I)
HACIA UNA RECONCEPTUALIZACIÓN DE LA TERMINOLOGÍA MARXIANA
En su sugerente análisis sobre las posibles lecturas de Marx en el siglo XXI, Robert Kurz plantea que es bastante fácil describir las categorías capitalistas básicas, pero es bastante difícil someterlas a una crítica fundamental. El concepto abstracto de «trabajo», el «valor» económico, la representación social de los productos como «mercancías», la forma general del dinero, la intervención a través de «mercados», la reunión de esos mercados en «economías nacionales» con determinadas unidades monetarias (monedas), los «mercados de trabajo» como requisito para una vasta economía de mercancías, monedas y mercado, el Estado en cuanto «Estado abstracto», la forma del «derecho» abstracto general (codificación jurídica) de todas las relaciones personales y sociales y como forma de la subjetividad social, la forma estatal pura y totalmente desarrollada de la «democracia», el disfraz irracional y culturalmente simbólico de la coherencia nacional-económico-estatal –todas estas categorías elementales de socialización capitalista moderna, por una parte desarrolladas a través de procesos históricos ciegos, fueron, por otra, impuestas a los seres humanos por los respectivos protagonistas y detentadores del poder en un proceso de catequización, habituación e interiorización a lo largo de varios siglos, resultando de ahí el hecho de que esas categorías, muy pronto, hayan aparecido como constantes antropológicas prácticamente insuperables, poniéndose al abrigo de toda crítica.
Lograr vender el contexto de la forma social capitalista, antes totalmente inexistente, como una ley natural de la convivencia humana que siempre hubiese existido, fue indudablemente una gran hazaña de la filosofía iluminista burguesa y de la teoría económica vinculada a ella y puesta en práctica entre el final del siglo XVIII y comienzos del XIX. Como se llegó a decir, esas categorías propiamente eternas sólo habrían sido empleadas de manera equivocada e incompleta en el pasado, porque había faltado la comprensión necesaria (la razón suscitada por el Iluminismo). Pero después de que, por suerte, se hubiese encontrado esa razón, la historia de los equívocos había llegado a su fin, y la humanidad podría marchar entonces hacia un futuro glorioso, obedeciendo los principios de la sociedad par excellence (entiéndase: del capitalismo), que siempre habían existido y regido. Según Kurz, por esa razón, el subtítulo de El Capital de Marx, o sea, una «Crítica de la economía política», admite dos interpretaciones: por un lado, como crítica a las relaciones objetivas y reales, existentes antes de o independientes de cualquier teoría y consideradas en sus formas de referencia socioeconómicas elementales; y por otro, como crítica a las formas de pensamiento y conciencia a ella ligadas y de ella resultantes, originadas tanto en el «sentido común» como en la ideología y la ciencia. Marx puede ser leído como un sensato teórico de la modernización y, justamente por eso, «teórico-jefe» del movimiento obrero moderno. En esa interpretación, nos encontramos de nuevo con el conocido Marx de la «lucha de clases», del «interés económico», del «punto de vista del obrero», del «materialismo histórico», etc. Si la teoría marxista se dejase absorber por esto, entonces se distinguiría de otras teorías de la modernización sólo por el énfasis social dado, su terminología específica y su fundamentación teórico-histórica. Bajo esta óptica, el programa de una crítica al capitalismo meramente inmanente estaría hoy agotada y Marx liquidado.
Para lograr abrir un espacio discursivo a la crítica categórica que hace Marx al modo de producción capitalista, es necesario, en primer lugar, superar un estadio preliminar, precisamente aquella zona de la tabuización de preguntas que no se hacen y de cosas sobre las que no se habla, pero que sí se poseen. Se trata, pues, de la tematización de prerrequisitos hasta entonces tácitos que no eran analizables. Fue el hecho de haber sido el primero y el único teórico moderno en «expresar en palabras» el apriori tácito del sistema de producción de mercancías lo que llevó a la presunta «ininteligibilidad» y al «carácter filosófico fuera de la realidad» de Marx. Por otro lado, las ciencias económicas, y con ellas todas las otras ciencias sociales plenamente desarrolladas (que hoy, en definitiva, están degradadas a simples ciencias auxiliares, por no decir policías auxiliares de las ciencias económicas), no tienen las categorías capitalistas de trabajo, valor, mercancía, dinero, mercado, etc., como objeto, sino como prerrequisito tácito de su razonamiento «científico». La forma de sujeto de cambio de mercancías, la transformación de fuerza de trabajo en dinero y del capital-dinero en plusvalía (lucro) no es indagada acerca de su «qué» o su «por qué», sino tan sólo acerca de su «cómo» funcional, semejante al modo en que los científicos naturales sólo analizan el «cómo» de las llamadas leyes naturales. El primer obstáculo de una crítica categórica al capitalismo consiste, por tanto, en retirar esas categorías de su status de obviedad tácita y tornarlas explícitas y así, y sólo entonces, criticables. Tal es la búsqueda de esta conceptualización.
La reconceptualización de Postone de la naturaleza de la teoría crítica de Marx es una respuesta a la transformación histórica del capitalismo y a las debilidades del marxismo tradicional. La reinterpretación de la teoría crítica de Marx que presenta se basa en la reconsideración de las categorías fundamentales de su crítica de la economía política, tales como el valor, el trabajo abstracto, la mercancía y el capital. Estas categorías, según Marx, “expresan por lo tanto formas del ser [Daseinformen], determinaciones de existencia [Existenzbestimmungen] (…) de esta sociedad determinada”. Son, por así decirlo, categorías de una etnografía crítica de la sociedad capitalista emprendida desde dentro —categorías que intencionadamente expresan las formas básicas de objetividad y subjetividad social que estructuran las dimensiones sociales, económicas, históricas y culturales de la vida en esa sociedad, y que se encuentran, ellas mismas, constituidas por determinadas clases de prácticas sociales. Dicho de otro modo, las categorías del análisis de Marx de las formas esenciales subyacentes a las diversas formas categoriales de aparición no se conciben como categorías ontológica y transhistóricamente válidas, sino que intentan abordar formas sociales que son, ellas mismas, históricamente específicas. Sin embargo, a causa de su carácter peculiar, estas formas sociales parecen ser ontológicas. MD

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Robert Kurz (entrevista): La era del capitalismo pasó

La era del capitalismo pasó: la izquierda y la dialéctica sujeto-objeto del fetichismo moderno. Entrevista a Robert Kurz  (05/08/12)RK 01

Robert Kurz (1942-2012)

“En tanto no consiga cuestionar los fundamentos del sistema, la izquierda seguirá desorientada, y si se aprovecha del ‘carro de la administración estatista de la crisis’ para proponer sus reformas sociales, descarrilará con él”

El filósofo alemán Robert Kurz (Nuremberg, 1943) falleció el pasado 18 de julio en la ciudad que le vio nacer. Kurz ha sido probablemente el último representante serio de la variante teórica del marxismo filosófico que la gran Rosa Luxemburgo, va ya para un siglo, y la señora Joan Robinson, va ya para medio siglo, calificaron con certera malignidad de “rococó hegeliano”. Pero no es necesario coincidir siquiera genéricamente con los planteamientos de Kurz para reconocer la originalidad de los mismos. O el interés crítico-cultural de su obra. O la rara solidez intelectual en el desarrollo metafísico hilemorfista de sus esquemas conceptuales. O la insobornable consistencia política de su trayectoria vital, tan sobria como admirablemente divorciada de la superficialidad oportunista del prêt-à-penser, de la pseudoerudición mendigada y de la vulgaridad narcisista de la época. Para recordarle y honrar su memoria, publicamos a continuación la traducción castellana de una entrevista concedida hace tres años (30 de marzo de 2009) a la revista socialista brasileña IHU-On-Line. SP.

Robert Kurz no hace concesiones al comparar el pensamiento posmoderno con la ideología neoliberal.  Ahora, dice él, “la izquierda posmoderna se encuentra con los destrozos de sus ilusiones y es confrontada con la dura realidad de una crisis monumental, la que desde el comienzo no quiso admitir y para la que ella, por eso mismo, no está preparada”. Incapaz de captar la “dialéctica sujeto-objeto del fetichismo moderno”, la izquierda cayó en un “objetivismo tosco con un subjetivismo igualmente tosco”.  Estas ideas fueron desarrolladas en una entrevista realizada por Patricia Fachin y Márcia Junges para IHU-On-Line.

IHU- On-Line – ¿Las actuales crisis financiera y ecológica están relacionadas con el “colapso de la modernización”?

Robert Kurz –  El término colapso es un cliché provocativo, generalmente usado en un sentido peyorativo, con el fin de descalificar como “apocalíptico”  aquello que no debe ser tomado en serio por los representantes de una teoría radical de la crisis. No sólo las élites capitalistas, sino también los representantes de la izquierda, prefieren creer que el capitalismo puede renovarse eternamente. Está claro que un sistema social global no se desmorona de una hora para otra como un individuo infartado. Pero la era del capitalismo pasó. Después de todo, la modernización no fue otra cosa que la implementación y el desarrollo de ese sistema, no viniendo al caso si los mecanismos eran del capitalismo privado o del capitalismo de Estado.

A pesar de todas las diferencias exteriores, el fundamento común consiste en la “valorización del valor”, es decir, en la transformación de “trabajo abstracto” en “valor agregado”.  Sin embargo, esto no es una finalidad subjetiva, sino un fin en sí mismo que terminó siendo independiente. Tanto los capitalistas como los asalariados, así como los agentes estatales, son funcionarios de ese fin en sí mismo que se volvió autónomo y es incontrolable, lo que Marx llamó el “sujeto automático”. En este caso, la concurrencia  universal obliga a una dinámica ciega de desarrollo de la capacidad productiva, la cual  genera constantemente nuevas condiciones de valorización para finalmente encontrar una barrera histórica absoluta.

La barrera económica interior consiste en el hecho de llevar el desarrollo de las fuerzas productivas a un punto en que “trabajo abstracto” en tanto “sustancia” del “valor agregado” es tan reducido, mediante la racionalización del proceso productivo, que resulta imposible aumentar la valorización real (reale Verwertung). Esa “de-sustancialización del capital” o “devaluación del valor” significa que los propios productos en sí dejan de ser mercancías, pudiendo ser representados en forma monetaria como forma genérica de valor, limitándose a ser meros bienes de consumo. La finalidad de la producción capitalista, sin embargo, no es la fabricación de bienes de consumo para satisfacer las necesidades y sí el fin en sí mismo que es la valorización. Por lo tanto, según criterios capitalistas, para no alcanzar la barrera económica interna es preciso cerrar la producción y, por lo tanto, el proceso vital de la sociedad, hasta que todos los medios estén (de nuevo) disponibles.

Capitalismo virtual

En términos reales, esta situación ya había surgido a mediados de los años ´80, con la tercera revolución industrial.  El capitalismo prolongó su vida en forma “virtual”, por un lado mediante el endeudamiento, históricamente  sin precedentes (anticipación de valor agregado futuro, que en la realidad nunca puede ser rescatado); por otro lado, por la hinchazón, también nunca vista, de las llamadas burbujas financieras (acciones y bienes raíces). Esta pseudo-acumulación de capital monetario “desprovisto de sustancia” fue utilizada para alimentar también la producción real de mercancías.

Se produjo una coyuntura deficitaria global con flujos unidireccionales de exportación principalmente a los Estados Unidos.  Las zonas de producción de exportaciones de China y de la India, sin embargo, no representan una expansión real del “trabajo abstracto”, porque su punto de partida no fue poder adquisitivo real, sino capital monetario “desprovisto de sustancia”, representado a través del endeudamiento y las burbujas financieras. Durante más de dos décadas se alimentó la ilusión de que el “crecimiento empujado exclusivamente por las finanzas” sería factible. De cualquier forma, el fin de esa ilusión consiste únicamente en una crisis financiera. La célebre “economía real”, en realidad, hace mucho que no es ya real, pues fue alimentada artificialmente con burbujas financieras “desprovistas de sustancia”. Ahora el capitalismo se ha reducido a sus reales fundamentos de valorización. El resultado es una nueva crisis de la economía mundial, sin que se vislumbren nuevos potenciales reales de valorización.

Al mismo tiempo, el capitalismo topa también con su limitación externa natural. En la misma medida que se ha vuelto superfluo el “trabajo abstracto” en cuanto transformación de la energía humana en “valor agregado”, se aceleró la expansión de la aplicación tecnológica de los combustibles fósiles (petróleo, gas). La dinámica ciega del desarrollo de la capacidad productiva sin control social llevó,  por un lado, al previsible agotamiento de los recursos energéticos fósiles y, por otro, a la destrucción del clima global y del medio ambiente natural, como era de prever.

La barrera natural exterior y la barrera económica interior presentan un horizonte temporal distinto. Mientras que el final de la real “valorización del valor” se encuentra  ya en el pasado y la economía capitalista atraviesa su crisis histórica ahora, en el espacio de pocos años (a grosso modo a lo largo de la próxima década), la barrera natural absoluta todavía se encuentra en el futuro (en un período máximo de dos a tres décadas). La crisis económica y el cierre concomitante de la capacidad de producción frenan el agotamiento de los recursos energéticos – a expensas de la creciente miseria social global en forma capitalista. Simultáneamente, sin embargo, los procesos  de destrucción de las bases naturales y del clima muestran tal avance que no puede ser detenidos, por lo que la barrera natural exterior será alcanzada a pesar de todo.

Destrucción capitalista de la naturaleza

El fin de la modernización significa, pues, que además de tener que superar la forma capitalista de reproducción una sociedad poscapitalista tendrá que lidiar durante mucho tiempo con las consecuencias de la destrucción capitalista de la naturaleza. Para el análisis y crítica teórica de la crisis, es importante entrever la interconexión interna de las dos barreras históricas del capitalismo. Existe, sin embargo, el peligro de jugar estos dos aspectos de la crisis histórica uno contra el otro; esto vale para ambos lados: para las elites capitalistas tanto como para los representantes de un “reduccionismo ecológico”, que sólo admiten la barrera natural exterior. La gestión capitalista de la crisis y el reduccionismo ecológico podrían entrar en una  alianza perversa, que conduciría a negar la barrera económica y, en nombre de la crisis ecológica,  predicar a las masas empobrecidas y en la miseria una ideología de “renuncia social”. Contra esto, debemos sostener que la crisis, la crítica y la superación de la estructura capitalista tienen prioridad, porque la destrucción de la naturaleza es una consecuencia, no la causa de la barrera interior de ese sistema.

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