NOCIONES NO TAN COMUNES

PRIMERA SESIÓN DEL SEMINARIO DE TEORÍA CRÍTICA DEL VALOR-TRABAJO

Nociones no tan comunes

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Los trabajadores de la viga

NOCIONES NO TAN COMÚNES. (I)
HACIA UNA RECONCEPTUALIZACIÓN DE LA TERMINOLOGÍA MARXIANA
En su sugerente análisis sobre las posibles lecturas de Marx en el siglo XXI, Robert Kurz plantea que es bastante fácil describir las categorías capitalistas básicas, pero es bastante difícil someterlas a una crítica fundamental. El concepto abstracto de «trabajo», el «valor» económico, la representación social de los productos como «mercancías», la forma general del dinero, la intervención a través de «mercados», la reunión de esos mercados en «economías nacionales» con determinadas unidades monetarias (monedas), los «mercados de trabajo» como requisito para una vasta economía de mercancías, monedas y mercado, el Estado en cuanto «Estado abstracto», la forma del «derecho» abstracto general (codificación jurídica) de todas las relaciones personales y sociales y como forma de la subjetividad social, la forma estatal pura y totalmente desarrollada de la «democracia», el disfraz irracional y culturalmente simbólico de la coherencia nacional-económico-estatal –todas estas categorías elementales de socialización capitalista moderna, por una parte desarrolladas a través de procesos históricos ciegos, fueron, por otra, impuestas a los seres humanos por los respectivos protagonistas y detentadores del poder en un proceso de catequización, habituación e interiorización a lo largo de varios siglos, resultando de ahí el hecho de que esas categorías, muy pronto, hayan aparecido como constantes antropológicas prácticamente insuperables, poniéndose al abrigo de toda crítica.
Lograr vender el contexto de la forma social capitalista, antes totalmente inexistente, como una ley natural de la convivencia humana que siempre hubiese existido, fue indudablemente una gran hazaña de la filosofía iluminista burguesa y de la teoría económica vinculada a ella y puesta en práctica entre el final del siglo XVIII y comienzos del XIX. Como se llegó a decir, esas categorías propiamente eternas sólo habrían sido empleadas de manera equivocada e incompleta en el pasado, porque había faltado la comprensión necesaria (la razón suscitada por el Iluminismo). Pero después de que, por suerte, se hubiese encontrado esa razón, la historia de los equívocos había llegado a su fin, y la humanidad podría marchar entonces hacia un futuro glorioso, obedeciendo los principios de la sociedad par excellence (entiéndase: del capitalismo), que siempre habían existido y regido. Según Kurz, por esa razón, el subtítulo de El Capital de Marx, o sea, una «Crítica de la economía política», admite dos interpretaciones: por un lado, como crítica a las relaciones objetivas y reales, existentes antes de o independientes de cualquier teoría y consideradas en sus formas de referencia socioeconómicas elementales; y por otro, como crítica a las formas de pensamiento y conciencia a ella ligadas y de ella resultantes, originadas tanto en el «sentido común» como en la ideología y la ciencia. Marx puede ser leído como un sensato teórico de la modernización y, justamente por eso, «teórico-jefe» del movimiento obrero moderno. En esa interpretación, nos encontramos de nuevo con el conocido Marx de la «lucha de clases», del «interés económico», del «punto de vista del obrero», del «materialismo histórico», etc. Si la teoría marxista se dejase absorber por esto, entonces se distinguiría de otras teorías de la modernización sólo por el énfasis social dado, su terminología específica y su fundamentación teórico-histórica. Bajo esta óptica, el programa de una crítica al capitalismo meramente inmanente estaría hoy agotada y Marx liquidado.
Para lograr abrir un espacio discursivo a la crítica categórica que hace Marx al modo de producción capitalista, es necesario, en primer lugar, superar un estadio preliminar, precisamente aquella zona de la tabuización de preguntas que no se hacen y de cosas sobre las que no se habla, pero que sí se poseen. Se trata, pues, de la tematización de prerrequisitos hasta entonces tácitos que no eran analizables. Fue el hecho de haber sido el primero y el único teórico moderno en «expresar en palabras» el apriori tácito del sistema de producción de mercancías lo que llevó a la presunta «ininteligibilidad» y al «carácter filosófico fuera de la realidad» de Marx. Por otro lado, las ciencias económicas, y con ellas todas las otras ciencias sociales plenamente desarrolladas (que hoy, en definitiva, están degradadas a simples ciencias auxiliares, por no decir policías auxiliares de las ciencias económicas), no tienen las categorías capitalistas de trabajo, valor, mercancía, dinero, mercado, etc., como objeto, sino como prerrequisito tácito de su razonamiento «científico». La forma de sujeto de cambio de mercancías, la transformación de fuerza de trabajo en dinero y del capital-dinero en plusvalía (lucro) no es indagada acerca de su «qué» o su «por qué», sino tan sólo acerca de su «cómo» funcional, semejante al modo en que los científicos naturales sólo analizan el «cómo» de las llamadas leyes naturales. El primer obstáculo de una crítica categórica al capitalismo consiste, por tanto, en retirar esas categorías de su status de obviedad tácita y tornarlas explícitas y así, y sólo entonces, criticables. Tal es la búsqueda de esta conceptualización.
La reconceptualización de Postone de la naturaleza de la teoría crítica de Marx es una respuesta a la transformación histórica del capitalismo y a las debilidades del marxismo tradicional. La reinterpretación de la teoría crítica de Marx que presenta se basa en la reconsideración de las categorías fundamentales de su crítica de la economía política, tales como el valor, el trabajo abstracto, la mercancía y el capital. Estas categorías, según Marx, “expresan por lo tanto formas del ser [Daseinformen], determinaciones de existencia [Existenzbestimmungen] (…) de esta sociedad determinada”. Son, por así decirlo, categorías de una etnografía crítica de la sociedad capitalista emprendida desde dentro —categorías que intencionadamente expresan las formas básicas de objetividad y subjetividad social que estructuran las dimensiones sociales, económicas, históricas y culturales de la vida en esa sociedad, y que se encuentran, ellas mismas, constituidas por determinadas clases de prácticas sociales. Dicho de otro modo, las categorías del análisis de Marx de las formas esenciales subyacentes a las diversas formas categoriales de aparición no se conciben como categorías ontológica y transhistóricamente válidas, sino que intentan abordar formas sociales que son, ellas mismas, históricamente específicas. Sin embargo, a causa de su carácter peculiar, estas formas sociales parecen ser ontológicas. MD

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