Algunas reflexiones de Moishe Postone sobre la crisis como crisis del trabajo

ALGUNAS REFLEXIONES DE MOISHE POSTONE SOBRE LA CRISIS COMO CRISIS DEL TRABAJO
“Estoy intentando recuperar un concepto de capital que creo que los movimientos sociales han perdido”

ENTREVISTA CON MOISHE POSTONE

Lun, 02/04/2013 – Autoría entrevista: Eduardo Actis y Alberto Riesco
Moishe Postone en Madrid

Moishe Postone en Madrid

¿Cómo podría ayudar la lectura que haces de Marx a los movimientos sociales en general?

Estoy intentando recuperar un concepto de capital que creo que los movimientos sociales de izquierdas han perdido. Y no sólo los movimientos más recientes. Creo que existe una tendencia a no entender bien el sistema sino a personalizarlo en los banqueros (por ejemplo, en los banqueros alemanes). Claro que estos han desempeñado un importante (y pésimo) papel pero debemosentender que estamos ante una crisis global. Mi trabajo es un intento de recuperar categorías muy abstractas, como la de capital, para empezar a repensar cómo entendemos la naturaleza sistemática del capitalismo, no sólo de la crisis, sino también de lo que pasa entre las crisis. Creo que en lo que respecta a la conciencia de izquierdas la guerra fría fue desastrosa. El movimiento comunista internacional transformó el término internacionalismo en tomar partido por un bando, lo cual disminuyó la capacidad crítica de las personas de izquierdas. Podían ser muy críticas con EEUU, pero se limitaban a defender lo que estaba pasando en la URSS. Categorías históricas como el capitalismo y el socialismo se transformaron en categorías espaciales: un bando y el otro. Esto es importante porque la nueva izquierda trasladó este problema a los nacionalismos del tercer mundo. [Esta forma de pensar] merma la capacidad crítica de las personas de izquierdas para tratar a fondo determinadas situaciones precisamente en un momento en el que es urgente crear una nueva forma de internacionalismo, que sea realmente internacional y no sólo una suma de nacionalismos buenos y malos.

¿Qué piensas del movimiento Occupy ? ¿Crees que está en la línea de ese nuevo internacionalismo del que hablas?

Nadie puede crear un movimiento, pero sí es posible intentar intervenir en ellos una vez que surgen. El movimiento Occupy fue muy positivo porque hizo público un discurso que durante décadas se había quedado en la universidad: el de la creciente desigualdad en EEUU. Más allá de eso, creo que [sus integrantes] están algo confusos. En términos emocionales muchos son anarquistas (sé que en España hay una gran tradición anarquista pero yo, la verdad, es que no me siento muy vinculado a este tipo de planteamientos) y no están yendo a ningún lado. Además creo que tienen una comprensión insuficiente del mundo: para ellos se trata de que hay un puñado de banqueros que están tomando decisiones equivocadas… y eso no basta. Está bien para empezar, pero es necesario ir más lejos.

Desde muchos planteamientos críticos, como los de David Harvey, se hace responsable de la actual situación que vivimos a la desregulación financiera y al dominio del capital financiero sobre el industrial. ¿Qué opinas de este tipo de análisis?

Creo que hasta cierto punto es correcto. No obstante, Harvey no tiene una explicación apropiada del propio proceso de financiarización. Fue el desarrollo del capital a mediados de los años 60 y principios de los 70 del siglo XX lo que generó la financiarización, que está relacionada con el flujo internacional de capitales, por un lado, y con el declive de los Estados-nación como instancias que determinan la inversión, por otro. De manera que, desde mi punto de vista, el hecho de que la inversión esté cada vez más determinada por la financiarización sería la respuesta a una crisis: la crisis del Estado fordista, de la cual Harvey no da cuenta en absoluto. Por eso le resulta sencillo presuponer, sin decirlo, que podemos volver a una economía keynesiana, así como desarrollar la idea de que la acumulación primitiva ocurre siempre y en todas partes. [Este tipo de planteamientos] no creo que sea adecuado porque lo que hace es evitar hablar de un nivel más profundo de la crisis, que es la crisis del trabajo asalariado en la sociedad. Esta crisis es distinta a la de los años 30: durante la gran depresión se creía que era posible alcanzar el pleno empleo con distintas políticas. Hoy esto ya no es una posibilidad. Tenemos que afrontar que nos estamos quedando sin empleos y que ésta es una crisis global.

En Europa, aunque los empleos disminuyen, muchas instituciones relacionadas con el trabajo asalariado se han generalizado: los sistemas de seguridad social, la educación, los derechos adscritos al estatuto social del trabajo asalariado… y afectan a muchas más personas que las que tienen un empleo. ¿Crees que vivimos en una “sociedad del trabajo” (organizada en torno al trabajo) pero progresivamente sin trabajadores?

Tengo la impresión de que Europa ya no es lo que era. Por lo que sé –no soy un experto en el tema– en Alemania, por ejemplo, los ancianos están peor que en EE UU. Allí han hecho un gran número de recortes en los últimos diez años, recortes muy profundos que ahora van a atravesar a toda Europa, y no creo que vaya a producirse una recuperación o un camino de vuelta [con respecto a estos recortes en materia de protección social]. No creo que sea posible volver al modelo de sociedad fordista, lo que en mi opinión significa que estamos ante el principio de una larga lucha, que tendrá que hacerse necesariamente cada vez más internacional.

Marx analiza el capital como una articulación de producción y circulación. ¿Por qué centras tu lectura de Marx en el libro primero de El Capital, que se ocupa principalmente de la producción?

La razón por la que enfatizo el primer volumen es porque intento recuperar algo que creo que se pierde cuando uno dice que el capitalismo es una articulación de producción y circulación, un sistema en el que tenemos que ver sus dimensiones maduras. Si procediéramos de esta manera dejaríamos fuera un elemento que creo que es fundamental para Marx: la cuestión de la centralidad del trabajo dentro del desarrollo del capital, cuestión que no ha interesado en absoluto al marxismo tradicional. Para el marxismo tradicional lo importante era la expansión del trabajo. El presupuesto de partida era que una vez que el proletariado se hiciera suficientemente grande, la revolución vendría de forma automática. Mi argumento [en cambio] es que el desarrollo real del capital lleva precisamente a una crisis del trabajo y no a su expansión y que esta crisis del trabajo es la que hoy estamos viviendo. Esto no significa ignorar otras dimensiones (como los procesos de financiarización del capital) que serían ineludibles para una discusión más completa de las diferentes configuraciones del capital. Estoy de acuerdo con esto pero, por motivos teóricos y políticos, trato de enfatizar la creciente crisis del trabajo, un aspecto que la mayoría de las lecturas de Marx ignoran. Desde mi punto de vista, es necesario sacar esto a la luz para repensar después las relaciones de circulación y producción porque, para mí, no es lo mismo pensar que la producción capitalista es simplemente producción, que afirmar que la producción capitalista mina la propia base sobre la que se asienta. Según cual sea nuestro punto de partida nos enfrentaremos al problema de la financiarización de distinta manera.

Por lo que he entendido, estás en desacuerdo con el Grupo Krisis  en lo que se refiere a las consecuencias de la crisis capitalista y también con Harvey, que dice que estamos ante una crisis de sobreacumulación. ¿Podrías detallarnos tu planteamiento acerca de la crisis del trabajo en el capitalismo y ponerlo en relación con la crisis del Estado fordista ?

La verdad es que no tengo todavía una teoría para todo. Empezaste hablando del Grupo Krisis. Creo que ellos están planteando -y en ese caso yo estaría de acuerdo con ellos- que en un sentido profundo -no en lo que se refiere a la crisis inmediata- hemos llegado a la crisis del empleo en la sociedad. No es que, como muchos trabajadores norteamericanos creen, la destrucción de empleos en EEUU haya ocurrido simplemente como consecuencia de la deslocalización del trabajo a escala internacional. Se han perdido muchos más puestos de trabajo por la tecnología que por la distribución del trabajo a otras regiones. La razón por la que enfatizo este punto es porque trato de no quedarme en la superficie. La razón por la que la tendencia decreciente de la tasa de ganancia está en el tercer volumen de El Capital y no en el primero es porque para llegar hasta ella Marx tiene que explicar algo mucho más fundamental: la composición orgánica del capital. Muchas personas creen que Marx desarrolla la hipótesis de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia pero no fue así: Marx la formuló pero no la desarrolló. Esto es algo que hace la economía política clásica. Lo que Marx dice es que en la medida en que es correcta, [la hipótesis de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia] es un síntoma de algo más. Ese algo más es el cambio de la estructura del trabajo. Esa es la razón por la que cuando cae la tasa de ganancia tienes también contratendencias. Cuando estás analizando la categoría del valor no hay contratendencias. Hay muchos marxistas que se convirtieron en economistas y olvidaron que el objetivo de la crítica de la economía política era ir más allá del nivel de superficie del libro tercero y que el problema real era la estructura del trabajo. Entonces la pregunta es cómo articular un movimiento social que vaya en contra de la estructura del trabajo, que es algo muy distinto a tener un movimiento en contra de los banqueros. Estar en contra de los banqueros no es necesariamente de izquierdas. Hay muchos movimientos populistas de derechas que están en contra de los banqueros. Por eso tenemos que recuperar la crítica real de la economía política. Es eso lo que va a marcar la diferencia. Haces hincapié en la crisis del trabajo pero me da la impresión de que apenas te refieres a una distinción que es crucial para Marx y que ha dado lugar a muchas polémicas: la distinción entre trabajo productivo e improductivo. ¿Cuál es tu enfoque al respecto? Es posible que debiera haber dicho algo más sobre esto… No lo hice porque estos términos han sido completamente recubiertos y resignificados por teorías posteriores que afirman el trabajo. El problema principal para dichas teorías consiste en saber quién es realmente productivo y, por tanto, quién se puede convertir en proletariado, es decir, quién puede ser sujeto revolucionario. Hace décadas teníamos todo tipo de debates sobre si el trabajo doméstico era productivo o improductivo y la noción de productivo fue tomada como una afirmación cuando, en realidad, en la teoría de Marx se trata de una categoría crítica: cuanto más se desarrolla el capital más innecesario se vuelve el trabajo productivo (aunque al mismo tiempo siga siendo necesario para el capital). El marxismo tradicional transformó en algo positivo lo que en Marx era una categoría crítica. Sigue leyendo

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